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Lunes , 20.08.2018 / 08:44 Hoy

Cuatro razones que explican el éxodo sirio

La agudización del conflicto interno y el servicio militar obligatorio generaron en parte la huida masiva hacia Europa.

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No habría crisis de los refugiados sin crisis en Siria. Gran parte de quienes intentaron alcanzar Europa por el Mediterráneo desde inicios de año son sirios. La mayoría han pasado por Turquía, país fronterizo, antes en entrar a Europa por Grecia. Algunos se contentaron con estar en Turquía algunos días, semanas o meses, lo necesario para preparar la segunda etapa del viaje. Otros, en número aún mayor, viven ahí desde hace años, cuando decidieron buscar una nueva tierra de acogida.

Para explicar este gigantesco éxodo, los refugiados recurren más o menos a las mismas palabras: "Hemos perdido toda esperanza." Una fórmula que recoge una serie de razones, donde se mezclan la intensificación del conflicto, el motor número uno de su huida, pero también factores más coyunturales como las restricciones crecientes impuestas por los países vecinos de Siria, la campaña del servicio militar lanzada por el gobierno de Bashar Asad y la reducción de la ayuda humanitaria.

A casi cinco años de iniciado el conflicto en Siria, en marzo de 2011, los refugiados instalados en Estambul, en los grandes poblados de Anatolia y en los campos dispersos a lo largo de la frontera asumieron la idea de que ya no volverían a su país.

Tras el periodo "revolucionario", donde todas las esperanzas estaban permitidas, en 2011-2012, y luego de la fase de guerra civil, Siria se dirige hacia un escenario a la somalí, basado en una atomización del territorio y una multiplicación del número de actores armados.

El conflicto es rehén de una lógica militar, a la cual se añade la guerra indirecta que protagonizan adeptos de los campo pro iraní y pro estadunidense. Imposible en ese remolino entrever la una solución.

A ello se añaden las atrocidades cometidas por el grupo sunita Estado Islámico (EI), que sigue empujando hacia Turquía a miles de refugiados.

De todos los países rivereños con Siria que abrieron sus puertas a los refugiados, Turquía es paradójicamente el que ha sido más generoso. Los sirios gozan ahí de un acceso gratuito a la educación y a los gastos de salud. Los campos, que albergan a 15 por ciento de los 2 millones de refugiados registrados en el país, están totalmente rentados para su uso e incluyen todo tipo de servicios. Pero en las ciudades, donde residen las clases medias sirias, la situación se ha deteriorado. El alza exponencial de las rentas y la dificultad cada vez mayor de hallar un empleo han fragilizado a muchas familias.

El nivel muy mediocre de las escuelas abiertas en Turquía por la Coalición Nacional Siria (CNS), la principal plataforma de la oposición, inquieta también a numerosos padres, lo mismo que la influencia ejercida en esos establecimientos por los Hermanos Musulmanes, el principal componente de la CNS. Asimismo, una parte de los sirios que llegaron a Europa este verano son jóvenes de Damasco, que huyen del reclutamiento al servicio militar: una gran campaña fue lanzada a finales de 2014 por el gobierno, a fin de engrosar las filas del ejército, desangrado por las pérdidas y las deserciones.

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