Cruz Roja desdeña bromas para poder salvar vidas

“Una persona que distrae una ambulancia para algo falso puede provocar que otra que sí necesita el auxilio pierda la vida”, señala Fernando Suinaga.
La institución altruista cuenta con 43 mil 416 voluntarios capacitados que realizan labores como rescatistas o paramédicos.
La institución altruista cuenta con 43 mil 416 voluntarios capacitados que realizan labores como rescatistas o paramédicos. (Javier Ríos)

México

Los teléfonos de la Cruz Roja Mexicana (CRM) no cesan de sonar. Reciben varias llamadas de niños y adultos alertando con gritos sobre supuestos asesinatos cometidos por ellos contra sus padres, “¡lo maté!”, “¡la maté!”, o bien falsas agresiones de vecinos.

Fernando Suinaga, presidente nacional de la CRM, explicó que hace más de cinco años más de la mitad del millón 400 solicitudes anuales de servicios eran bromas; para evitar ese fenómeno ahora cuentan con un sistema de identificación coordinado con seguridad pública sobre los números y su periodicidad para que se proceda conforme a la ley.

“Si nuestro número de emergencia registra llamadas de un mismo número, o varios números cerca, genera un reporte; se llama al lugar para decirles que han sido detectados, que se le va a dar aviso a las autoridades”, detalló Suinaga.

“Esto no es un juego, porque una persona que distrae una ambulancia para algo falso puede provocar que otra que sí necesita el auxilio pierda la vida”, señaló.

Emergencias verdaderas

Aunque entre las bromas incluso hay llamadas de índole sexual relativas al “color de tanga” de una operadora o con insinuaciones morbosas, Javier Heredia, coordinador de Radiocomunicaciones en el DF, ha desarrollado una capacidad para detectar las llamadas falsas que entran al 065 con sencillas preguntas.

Gracias a eso, cuando se presenta una tragedia real gira de inmediato la instrucción de traslado, como sucedió con Mario, de 42 años, quien mientras cambiaba las llantas a un camión se cayó el gato hidráulico y casi le destroza la pierna izquierda.

Alberto Xochihua, Adriana Caballero y Lorena Ortiz, paramédicos de la CRM, recibieron la solicitud de auxiliar al trabajador.

El equipo se trasladó en siete minutos desde el puente en Lago Yuriria y Río San Joaquín, colonia Granada, donde habían estabilizado a Nayeli, una indigente de 22 años adicta a solventes con un severo cuadro de abstinencia.

Al llegar con Mario, Caballero aplicó el protocolo. Verificó en segundos la escena para garantizar la seguridad y con  guantes, cubrebocas, casco y un material específico que llevan en sus bolsillos hizo la exploración inmediata del paciente basada en preguntas para saber el grado de afectación del accidentado.

Junto con Ortiz, realizó una valoración de cabeza a pies; tocó su pierna e identificó el área afectada. Rompió el pantalón, comprobó si había lesiones de hueso y tendones, así como las laceraciones en piel.

Una vez que comprobaron que levantar el camión no implicaba comprometer la vida del paciente, lo inmovilizó con un collarín  y en la camilla para colocarlo en la ambulancia con destino al Hospital Magdalena de las Salinas, del IMSS.

“Vamos a introducir estos tubos para que pueda respirar mejor”, le informaba a Mario mientras efectuaba preguntas sobre si era hipertenso, diabético y cómo se controla, a fin de tener información crucial sobre su expediente.

“Tengo un fuerte dolor; mi pierna se me está hinchando”, contestaba Mario, “se me vino el camión”.

Con cada paciente se aplica un protocolo diferente, incluso el lenguaje cambia, como sucedió con Nayeli.

La indigente, muy delgada, estaba acostada sobre un sucio colchón roto, cubierta con una manta y rodeada de las latas de tóxicos. Estaba semiconsciente. Muy débil para responder preguntas.

Se le tomaron signos vitales, incluso, muestras rápidas de glucosa. Con agua se le lavaron las manos sucias y se curaron heridas. A pesar del evidente cuadro, la CRM determinó que nada comprometía en ese momento su vida y, por lo tanto, aguardó la llegada de Protección Civil para remitirla a un albergue.

No es la primera vez que Nayeli es atendida por esos paramédicos. Se ha escapado de los albergues y en otras ocasiones su vida ha estado en real peligro, dado que otros indigentes, como ella, se pelean por la sustancia tóxica con botellas o armas punzocortantes.

“Van a venir por ti. No te preocupes, entre tanto, estamos nosotros. Tiene frío, descontrol de esfínteres, pero en general está estable”, comentó Ortiz, paramédica que se integró a los 43 mil 416 voluntarios con los que cuenta la Cruz Roja Mexicana.

La Cruz Roja Mexicana celebra mañana su 105 aniversario, que tiene el  lema “Juntos salvemos vidas”, con la emisión de billetes de Lotería, 10 millones de boletos del Metro y eventos académicos con la UNAM, entre otras actividades.