La crítica estudiantil contra Maduro

Los universitarios lideran la mayor protesta contra el gobierno desde que asumió la presidencia venezolana el sucesor del fallecido Hugo Chávez, a quien exigen resolver los problemas de ...
Más de tres mil jóvenes salieron a las calles de Caracas en rechazo a la violencia de las autoridades.
Más de tres mil jóvenes salieron a las calles de Caracas en rechazo a la violencia de las autoridades. (Jorge Silva/Reuters)

Caracas

El oficialismo los acusa de ser instrumentos golpistas fascistas y de provocar caos; ellos replican que solo reclaman contra la inseguridad, la inflación y por la libertad de compañeros presos: son los universitarios críticos del gobierno cuyas marchas hegemonizan estos días la información de Venezuela.

Protestas estudiantiles agitaron todo febrero a Venezuela. Comenzaron en las provincias y alcanzaron su clímax el día 12 en Caracas, cuando la mayor protesta desde que asumió el presidente Nicolás Maduro degeneró en enfrentamientos entre estudiantes, fuerzas antimotines y grupos con distintivos del oficialismo, con saldo de tres muertos, más de 60 heridos y decenas de detenidos.

El detonante de las marchas fue la inseguridad y los campus universitarios son los “puntos más críticos, con ataques armados, asaltos, violaciones, secuestros”, explica en entrevista Daniel Martínez, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas.

A ese reclamo se sumó primero el deterioro de las condiciones de vida por la inflación de 56 por ciento anual y una pertinaz escasez de alimentos y productos básicos, y luego el pedido de libertad de estudiantes detenidos en marchas.

El presidente Maduro calificó estas protestas como un “golpe de Estado en desarrollo” y sostiene que entre los estudiantes hay infiltrados ligados a la oposición.

“El movimiento no está para tumbar gobiernos. Estamos dispuestos a instalar mesas de trabajo con el gobierno luego de la liberación de nuestros compañeros”, afirma Juan Requesens, dirigente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela.

Desde hace dos semanas, un sector de la Mesa de Unidad Democrática (que aglutina a la oposición) impulsa con algunos grupos de alumnos una táctica de protesta permanente bajo el lema “La Salida”.

Los inspiradores de esta táctica son el líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López (buscado por la justicia desde el jueves bajo cargos de homicidio e instigación a la violencia), el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, y la diputada María Machado, que goza de inmunidad.

Pero esa línea de acción generó reticencias en el seno de la alianza opositora y su último candidato presidencial, Henrique Capriles, advirtió que no hay condiciones para presionar la salida del gobierno.

“Los estudiantes tienen derecho a manifestarse. Pero no hay derecho a que pequeños grupos infiltrados provoquen muerte y violencia”, dijo el sábado el vicepresidente Jorge Arreaza, quien añadió que no más de 500 o 600 revoltosos generaron el desastre del miércoles.

Esta semana el ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, señaló por nombre a algunos de los jóvenes líderes del movimiento como parte de un “táctica conspirativa para generar caos y violencia” y que habrían sido entrenados en México para realizar acciones violentas. A una de las para preparar a esos grupos la bautizaron “fiesta mexicana”, agregó.

“Que Rodríguez Torres deje de mentir mientras habla de diálogo. Yo jamás estuve en México. Basta de teorías conspirativas. Este es un movimiento estudiantil que reclama sus derechos”, replicó Gabriela Arellano, de la universidad de Los Andes y señalada por el funcionario.

El gobierno acusó también a los jóvenes de provocar el caos con cortes de avenidas en horas pico de actividad en Caracas, ciudad cuyo tráfico siempre es muy complejo.

“Sí, es cierto, las manifestaciones terminan en bloqueos callejeros, pero el movimiento estudiantil tiene distintas formas de expresarse cuando no lo quieren escuchar”, justifica Requesens.