La corrupción en España es "agobiante": Felipe González

El ex presidente socialista español pidió hoy en Roma actuar contra quienes se enriquecen de manera ilegal con dinero público en el proceso de "regeneración" que su país requiere.
Felipe González (i), Pedro Sánchez, actual líder del PSOE, y Alfonso Guerra, ex vicepresidente del gobierno con González, en un acto reciente
Felipe González (i), Pedro Sánchez, actual líder del PSOE, y Alfonso Guerra, ex vicepresidente del gobierno con González, en un acto reciente (EFE)

Roma

El ex presidente del Gobierno español de 1982 a 1996, el socialista Felipe González, estimó hoy en Roma que la corrupción en España es "agobiante" y pidió actuar contra quienes se enriquecen de manera ilegal con dinero público.

González se expresó así ante la prensa en la capital italiana tras ser recibido por el papa Francisco en una audiencia junto con el director de orquesta Daniel Barenboim, en la que abordaron la necesidad de diálogo en Oriente Próximo entre israelíes y palestinos.

Preguntado por la situación de España, el ex presidente pidió que en el proceso por el que tiene que pasar el país, "que obligatoriamente debe ser de regeneración", se actúe contra el delito de enriquecimiento ilícito, "que es una figura que no existe en el código penal", lo cual, consideró, "es absurdo".

Por eso, reclamó actuar contra quienes se enriquecen de manera ilícita, especialmente sobre quienes lo hacen con dinero público. "La gente puede estar condenada por prevaricación, pero se puede haber quedado con el dinero que sea y eso, en sí mismo, no está tipificado como delito", criticó.

Además, consideró que el país atraviesa por "momentos de confusión" y ha perdido un espíritu reformador que históricamente no ha tenido demasiado presente y que debe desarrollar. La solución, según él, pasa por "introducir una reforma federalizante clara en la Constitución".

Aunque estimó que "la descentralización española es más potente que las de una buena parte de los Estados que se llaman federales", creyó necesario que las reglas sean más claras. Unas normas que no deben compararse con la realidad de 1978, que situó en un escenario "centralista y dictatorial" en el que España debía "democratizar y descentralizar".

González criticó el referirse a la Transición para abordar los problemas actuales y sostuvo que "situarse en el 78 como lo que habría que haber hecho, pero visto desde 2014, entre otras cosas es una tontería. Aunque de tontos tenemos abundancia enorme", concluyó.