Presidente de Corea del Sur dejará residencia oficial

El nuevo mandatario surcoreano, Moon Jae-in, utilizará sólo algunos salones de la Casa Azul para reuniones especiales de gobierno. El resto planea abrirlo al público.

Seúl

El nuevo presidente de Corea del Sur tiene tanto interés en distanciarse de su predecesora, encarcelada y caída en desgracia, que tiene previsto abandonar parcialmente uno de los principales incentivos del puesto: la Casa Azul, un palacio presidencial junto a la montaña desde el que Park Geun-hye ejercía su presidencia de aire imperial.

En una comparecencia al país tras jurar el cargo, Moon Jae-in prometió que en un futuro se mudará fuera del palacio, en el que han vivido y trabajado todos los presidentes modernos de Corea del Sur desde el final de la II Guerra Mundial. El edificio está muy asociado a Park, que creció ahí como hija de un dictador.

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En cambio, Moon tiene previsto desplazarse cada día a una oficina en las calles cercanas a Gwanghwamun, cerca de la plaza donde millones de personas se manifestaron de forma pacífica durante meses antes de que Park fuera destituida y detenida en marzo bajo cargos de corrupción.

"Cuando se terminen los preparativos, saldré de la Casa Azul y abriré la era del presidente de Gwanghwamun ", dijo Moon en su discurso, en el que no concretó el plazo.

"Seré un presidente dispuesto a comunicarse con la gente en cualquier momento. El presidente informará directamente a los medios sobre cuestiones importantes. Pasaré por el mercado tras salir de trabajar para poder hablar de forma sincera con los ciudadanos. En ocasiones celebraré grandes debates en la plaza de Gwanghwamun".

Los planes de Moon de abandonar en parte la Casa Azul forman parte de un intento de ser un presidente más cercano. En otras palabras, lo contrario de lo que las voces críticas veían en la presidencia de Park.

Muchos describían a Park como alejada de la realidad y autocrática, y era conocida por negarse a aceptar preguntas en las falsas conferencias de prensa que permitía.

El cambio de estrategia se hizo evidente cuando Moon presentó personalmente a sus candidatos a primer ministro y responsable de inteligencia en una rueda de prensa el miércoles en la Casa Azul, en la que los dos aspirantes respondieron preguntas.

La vida de Park estaba muy vinculada al gran palacio. Vivió ahí en dos ocasiones, primero como hija del líder militar Park Chung-hee, que se instaló en el edificio en 1963, dos años después de dar un golpe de Estado y tomar el control del país.

Park se fue de la Casa Azul tras el asesinato de su padre en 1979. Pero tras una carrera política meteórica, regresó como presidenta en diciembre de 2012 gracias al abrumador apoyo de los votantes de más edad, que recordaban a su padre como a un héroe que rescató la nación de la pobreza, a pesar de su brutal historial de represión.

Cuando las protestas masivas en su contra se acumularon a finales del año pasado, Park se retiró a la residencia oficial y apenas aparecía en público.

Moon espera encontrar una residencia presidencial más pequeña cerca de Gwanghwamun. Pero no abandonará por completo la Casa Azul. Miembros de su campaña dijeron a la prensa que Moon seguirá utilizando las salas subterráneas para reuniones importantes de seguridad nacional.

También continuará utilizando el helipuerto y el salón de Yeongbingwan para recibir a visitantes extranjeros, señalaron.

Sin embargo, el presidente planea abrir el resto del recinto al público y convertir los demás edificios en museos y otras instalaciones para atraer turistas.

AFC