Venezuela a un año de la muerte de Hugo Chávez

Los actos para recordar al mandatario se concentrarán en el llamado Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Chávez.
Un cartel del fallecido presidente Hugo Chávez, se mantiene cerca de una barricada durante una manifestación contra el gobierno, en Caracas.
Un cartel del fallecido presidente Hugo Chávez, se mantiene cerca de una barricada durante una manifestación contra el gobierno, en Caracas. (AFP)

Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, conmemorará el miércoles el primer aniversario de la muerte del "comandante" Hugo Chávez atento a las protestas contra su gobierno, que en casi tres semanas han dejado muertos, heridos y detenidos.

Los actos para recordar al mandatario bolivariano, que murió debido al cáncer el 5 de marzo de 2013, se concentrarán en el llamado Cuartel de la Montaña, un museo militar cerca de la casa de gobierno donde reposan los restos de Chávez.

Maduro dijo que las conmemoraciones se prolongarán por 10 días, con todos los entes oficiales aportando su participación en los actos.

Chávez murió a los 58 años y su partida dejó a los venezolanos más divididos entre partidarios y opositores del gobierno, con dudas sobre su fallecimiento e incertidumbre respecto al vacío de su liderazgo.

Hace un año, el país estaba paralizado por la incertidumbre, en medio de informes contradictorios del gobierno sobre el estado del mandatario.

"Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 4:25 de la tarde (20:55 GMT) de hoy ha fallecido nuestro comandante presidente Hugo Chávez", señaló Maduro, quien entonces ocupaba el cargo de vicepresidente.

Cinco semanas después, el país votó para elegir al sucesor de Chávez y Maduro superó por un escaso margen, de 1,5 puntos porcentuales, al opositor Henrique Capriles.

Este 5 de marzo, los venezolanos vendrán de un largo feriado de seis días, que Maduro decretó en un intento por desmovilizar las protestas contra su gobierno, encabezadas por estudiantes universitarios que reclaman que el gobierno atienda la inseguridad, la inflación y la escasez en los mercados.

Las manifestaciones comenzaron el 12 de febrero, cuando una marcha opositora llegó a la Fiscalía General y derivó en violencia, dejando tres muertos y más de 60 heridos. Luego de casi tres semanas de desórdenes, el saldo es de 18 muertos, más de 250 heridos y cientos de detenidos.

Las protestas se propagaron luego de la represión de la Guardia Nacional (policía militarizada) y la actuación de grupos armados afines al gobierno, llamado colectivos.

El gobernante convocó una conferencia nacional por la paz para terminar con las manifestaciones, pero la oposición reunida en la alianza Mesa de Unidad Democrática (MUD) se negó a participar, al considerarla un "simulacro" de diálogo.

Antes, había acusado a la oposición de promover la violencia con el fin de promover un golpe de Estado a través de la desestabilización, con el apoyo de Estados Unidos.

Asimismo, Maduro defendió la agresiva actuación de las fuerzas del orden en las tareas para contener las protestas, en medio de acusaciones de organizaciones no gubernamentales de violaciones a los derechos humanos.

La MUD exigió establecer una agenda para el diálogo, en la cual se considere la liberación de los detenidos en las protestas, el desarme de los grupos radicales afines al gobierno y, sobre todo, bajarle el tono al discurso oficial, mediante el cual se acusa a los opositores de "golpistas" y "antipatrias".

El analista de opinión pública Luis Vicente León, de la firma encuestadora Datanálisis, alertó que a un año de la muerte de Chávez la economía está "crítica y el entorno es muy negativo".

Agregó que el carisma de Maduro es inferior al de Chávez, su control interno es más difícil y su "volátil" popularidad genera menor margen de maniobra para pedir a la población sacrificios y además tiene una mayor dependencia del sector militar.

Maduro aumentó la presencia de los militares en el gobierno y ha amenazado en repetidas ocasiones a la oposición con ampliar sus acciones legales. Ya ordenó encarcelar al dirigente Leopoldo López, a quien acusó de organizar y financiar las protestas.

Además, amenazó con aprobar una ley para castigar "severamente" a los opositores que manifiesten "odio e intolerancia" contra las familias chavistas.

Según dijo, su propuesta busca "reeducar" a los opositores que han sido "inyectados de odio" por sectores "fascistas" de la oposición que, según afirma, dirigen una conspiración para derrocarlo.

Maduro ostenta los poderes especiales que le otorgó la Asamblea Nacional (Congreso), con la cual podrá legislar por decreto hasta octubre próximo y sus primeras medidas estuvieron dirigidas al campo económico.

Capriles advirtió que para calmar los ánimos en el país Maduro debe propiciar un diálogo sincero y fijar una agenda para la paz.

"El gobierno debe cesar la represión de los manifestantes y las torturas, debe detener la violación de los derechos humanos. ¿Dónde están los responsables de los abusos cometidos durante las protestas? El paso no es llamar a dialogar, sino dar verdaderas muestras de que hay voluntad para responder a los reclamos", indicó.

Señaló que lo primero que debe hacer el gobierno es liberar a los presos por causas políticas y desarmar a grupos radicales que dicen ser defensores de la revolución bolivariana.

"Tenemos que seleccionar un mediador para el diálogo que represente al país entero y no a una parcialidad. Nosotros creemos que podría ser la Iglesia Católica, porque tiene la capacidad de convocatoria y la representatividad para ser una instancia que convoque al diálogo en el país", destacó.