Al Maliki promete derrocar a yihadistas del Estado Islámico

Pese a las crecientes críticas, el premier iraquí se niega a renunciar a su puesto al argumentar que necesita vencer a las "organizaciones terroristas".
El ejército iraquí se enfrentó ayer en la provincia de Diyala con los extremistas.
El ejército iraquí se enfrentó ayer en la provincia de Diyala con los extremistas. (Reuters)

Bagdad

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, aseguró ayer que derrotará a los yihadistas sunitas del Estado Islámico (EI) y que será de nuevo candidato a encabezar el gobierno, en medio de la parálisis política y los temores al "califato" proclamado por los extremistas.

"Me he comprometido ante Dios a seguir luchando junto a las fuerzas armadas y los voluntarios hasta derrotar definitivamente a los enemigos de Irak", afirmó.

En un comunicado, el premier, musulmán chiita, se presentó como "un soldado que defiende los intereses del pueblo iraquí frente al EI ".

"Retirarse del campo de batalla frente a los organizaciones terroristas hostiles al islam y a la Humanidad significaría una falta de responsabilidad legal, nacional y moral", afirmó Al Maliki.

En el plano político, Al Maliki optó por enrocarse en el poder después de que su coalición Estado de Derecho ganara las elecciones legislativas en abril pasado.

"No voy a renunciar jamás a presentar mi candidatura al cargo de primer ministro. Ninguna parte tiene derecho a poner condiciones, porque eso significa una dictadura", advirtió ayer Al Maliki, en el poder desde 2006, a los que piden un gobierno de unidad nacional sin su presencia.

Estado de Derecho se hizo con 92 diputados de los 328 que tiene el Parlamento, lo que no le da la mayoría y le obliga a pactar con otros grupos para formar gobierno.

La máxima autoridad chiita de Irak, el ayatolá Ali al Sistani, calificó ayer de "lamentable fracaso" la incapacidad del Parlamento para elegir a su presidente hace cuatro días y urgió a formar un gobierno de consenso.

El presidente sunita del parlamento saliente, Usama al Nujaifi, renunció por su parte a optar a un nuevo mandato para intentar desbloquear la situación y empujar a Al Maliki a hacer lo mismo.

"El objetivo del cambio exige sacrificios y yo estoy dispuesto a hacerlo por la nación, su pueblo y el futuro de mi país", declaró.

Está por ver si en la próxima sesión del Parlamento, la semana próxima, se logra desatorar esa decisión en la cámara, primer paso para elegir a un jefe de Estado, que encargue posteriormente al bloque político con mayoría designar al nuevo primer ministro.

En el terreno, un nuevo atentado suicida contra un puesto del ejército y de voluntarios en Samarra, norte de Bagdad, dejó 15 muertos.

Sin embargo, los combates se centraron ayer en los alrededores de Tikrit, capital de Saladino, en manos de la insurgencia sunita y blanco de una campaña militar desde la semana pasada.

Según un portavoz del Ministerio iraquí de Interior, las tropas del ejército lograron controlar Al Auya, población natal de Sadam Husein, de confesión sunita y derrocado por fuerzas estadunidenses en 2003 tras gobernar 24 años.

Al Auya se encuentra a trece km al sur de Tikrit, y el ejército se prepara ahora para recuperar esa importante urbe, que perdieron el pasado junio a manos del EI.

El conflicto iraquí adquirió una nueva dimensión el pasado domingo con la proclamación por parte del EI de un "califato" que abarca desde la provincia siria de Alepo a la iraquí de Diyala.

Los yihadistas se hicieron con el control el jueves de una vasta zona de la provincia siria de Deir al Zur, fronteriza con Irak, tras la retirada de brigadas rebeldes antes rivales.

Más grupos insurgentes se unieron en las últimas horas a las filas del EI en Deir al Zur, como la Brigada de los Soldados de la Misericordia.

Con la toma de la ciudad de Al Mayadín —realizada el jueves— y del campo de petróleo de Al Omar, el mayor de Siria, el EI ya domina, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una superficie en el norte de ese país cinco veces superior al territorio del Líbano.