Inauguran acelerador lineal cinco veces más potente

El artefacto del CERN, bautizado Linac 4, es el sucesor del Linac 2, que se utilizó en el hallazgo del bosón de Higgs y ya llevaba 39 años trabajando.
En el centro de investigación europeo, el nuevo artefacto es el único de ese tipo que no tiene forma de anillo.
En el centro de investigación europeo, el nuevo artefacto es el único de ese tipo que no tiene forma de anillo. (Fabrice Coffrini/AFP)

Ginebra

La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por su sigla en francés) inauguró ayer un nuevo acelerador lineal que inyectará al Gran Colisionador de Hadrones (LHC) partículas con mayor intensidad, acelerando la producción de datos con los cuales se espera atisbar la materia oscura o dar con partículas desconocidas.

Seis países europeos contribuyen de manera decisiva a este nuevo gran paso en las investigaciones del CERN, cuyos experimentos están abocados al descubrimiento de una nueva física y a la medición de las propiedades del bosón de Higgs, cuya existencia probó en 2012.

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El nuevo acelerador (Linac 4) es el primero en la cadena de cinco de distintas dimensiones que forman parte de los experimentos y el único que no tiene forma de anillo.

Renovar equipo

La misión del nuevo equipo es inyectar más protones en un mismo volumen dentro del sistema con respecto a lo que hacía su antecesor, el Linac 2, que ya mostraba “señales de cansancio” tras 39 años funcionando, explicó el jefe del proyecto, Mauricio Uretenar. Para explicarlo, el científico dijo que el Linac 4 “es como un grifo, en el que lo importante es la presión con la que sale el agua”.

Al entrar al LHC, los paquetes de protones alcanzarán una mayor luminosidad, una palabra que en física cuántica no tiene nada que ver con la luz. La luminosidad es la cantidad de colisiones de protones que se consigue en un periodo de tiempo (suele ser un segundo) y la tecnología del Linac 4 permitirá multiplicarlas por cinco a partir de 2025. Como consecuencia, acumularán 10 veces más datos.

Al lado del LHC —un anillo de 27 kilómetros de imanes superconductores en el que las particular circulan casi a la velocidad de la luz—, el Linac 4 parece con sus 90 metros de largo una máquina modesta, pero la tecnología que lleva incorporada ayudará al primero a ser más eficaz y a mejorar sus datos.

Como el LHC y el resto de aceleradores, el Linac 4 se encuentra bajo tierra y su construcción requirió una década de trabajo, la participación de un centenar de personas y 93 millones de euros de inversión.

A partir de mañana entrará en un periodo de prueba y será conectado al resto de aceleradores durante el periodo en el que todos ellos serán apagados (entre 2019 y 2020) para una profunda revisión técnica.

Aplicación real

Aunque cuesta entender la utilidad de los experimentos, su aplicación es cada vez más real, particularmente en el sector de la industria y en la medicina, explicó el jefe del Departamento de Tecnologías del CERN, José Miguel Jiménez. Por ejemplo, dijo, es posible que los aceleradores de partículas sean el futuro del tratamiento de ciertos tipos de cáncer.

A diferencia de tratamientos convencionales, como la radioterapia, en el que tejidos y órganos que rodean el tumor pueden ser afectados, los aceleradores permiten utilizar protones o iones ligeros y depositarlos en el lugar indicado.

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Actualmente hay máquinas inspiradas en los aceleradores que están tratando de manera experimental a pacientes en varios países. Además, la tecnología del CERN también tiene una aplicación en el área de imágenes médicas y en la gestión de datos y parámetros de pacientes.

También en la industria existen aplicaciones concretas de los experimentos que se desarrollan en el CERN, donde ya se ha empezado a trabajar en la nueva tecnología para el futuro gran acelerador de alta energía que se prevé entrará en marcha en 2035.

La organización ha empezado a colaborar con España con el fin de desarrollar ese gran acelerador, ya que ese país puede ser uno de los tres de Europa capaces de producir el nuevo tipo de imanes que necesitará la máquina que usará el CERN en más de una década para continuar con sus avances en la ciencia.