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Lunes , 24.09.2018 / 12:55 Hoy

¿Cómo traducir a Trump?

¿Hay que interpretar al flamante presidente de EU como él habla y darle a los lectores de otras lenguas un texto de mala calidad?

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A mediados de diciembre, la traductora Bérengère Viennot narraba en la revista en línea Slate sus dificultades para traducir a Donald Trump al francés. En primer lugar sus “declaraciones chocantes” y sus “tuits asesinos”, y luego sus discursos, con mayor razón desde que el candidato devino el vencedor.

El discurso de Donald Trump es “fácil de comprender”, pero su falta de vocabulario es tal que complica considerablemente la tarea del traductor. En la pasada primavera un estudio realizado por Carnegie Mellon, ampliamente divulgado en EU, demostró que el nivel gramatical de los discursos de Trump se situaba por debajo del sexto nivel (sexto grado).

Bérengère Viennot puso de ejemplo la entrevista concedida al periódico The New York Times, a finales de noviembre. Según ella, desde que Trump debió improvisar respuestas sin un discurso escrito o notas, “se aferra desesperadamente a las palabras contenidas en la pregunta que se le hace, sin lograr ampliarlas con su propio pensamiento”.

Ejemplo: el jefe de redacción del diario neoyorquino, Dean Baquet, le preguntó si durante su campaña él había mantenido un discurso dirigido a “galvanizar” (“dinamizar”) a la extrema derecha de EU; y cómo pensaba contender con ella a partir de ahora.

Su respuesta: “Yo no lo creo, Dean. En primer lugar, yo no quiero galvanizar al grupo. No busco galvanizarlos. No quiero galvanizar el grupo, y quiero decirlo. Ellos, una vez más, no sé si son los periodistas o qué. No sé dónde estaban hace cuatro años, y dónde estaban para Romney y McCain y todos los demás que aparecieron, no tengo elementos de comparación. Pero no es un grupo al que yo quiera galvanizar, y si ellos son galvanizados, yo me voy a ocupar del tema y averiguaré por qué.”

Este ejemplo ilustra el hecho de que Donald Trump, aun cuando se reconozca la dificultad que puede haber tenido para improvisar una respuesta, se limita a “repetir las mismas palabras una y otra vez”.

El trabajo de traducción consiste menos en traducir las palabras que las ideas, una personalidad, a fin de “crear en el lector la misma impresión, la misma reflexión que logró ser suscitada en el lector original”. Pero la pobreza del vocabulario de Trump obliga al que quiere darlo a conocer en otra lengua, a encontrar estratagemas para darle el relieve a su discurso.

Bérengère Viennot describe un vocabulario monopolizado por algunos adjetivos hiperbólicos. “Great” aparece 45 veces en la entrevista con el The New York Times, junto a “tremendo”, “increíble”, “fuerte” y “difícil”. Sin embargo, hay diversas maneras de traducir esos adjetivos en francés, que reenvían a niveles de lenguaje y a grados de corrección diferentes.

Para ilustrar la importancia de elegir el registro, la traductora evocó al comunista George Marchais, aparentemente un estudio de caso para los traductores: en la Unión Soviética, su palabra era reproducida únicamente por un intérprete “en lenguaje pulido” lo que le daba una reputación de alguien elegante, lejos de la que tenía en Francia.

Es la gran responsabilidad del traductor de prensa, que Bérengère Viennot describió más ampliamente en la revista literaria Los Angeles Review of Books en vísperas de la investidura de Trump.

No se trata solamente de palabras sino de la imagen que envía un político, sea ésta consciente o no. Tal es el dilema del traductor: ¿hay que traducir a Trump como él habla y dejar a los lectores penar con un texto de mala calidad? ¿O hacer más tersa su sintaxis entrecortada a riesgo de hacer creer que él se expresa así de manera habitual, como cualquier otro jefe de Estado?

Como lo explica la traductora en Slate, emplear un vocabulario simple para tocar a las personas y desmarcarse de una élite política considerada desconectada habría sido una estrategia “válida” durante la campaña. Pero “en el caso de Trump, no fue una estrategia: es evidente que su vocabulario limitado traduce un pensamiento estrecho”.

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