Los griegos, entre bancos cerrados y cajeros vacíos

Grecia amaneció con los bancos cerrados. La gente hace largas filas en cajeros automáticos, aunque muchos ya no tienen dinero. Los comerciantes tienen ofertas en un intento por ganar algo de dinero.

Atenas

Los griegos amanecieron con los bancos cerrados, los cajeros automáticos casi vacíos y un clima de rumores y teorías poco optimistas sobre el futuro del país, tras la ruptura de las negociaciones entre Atenas y sus acreedores internacionales.

El cierre de los bancos se prolongará durante ocho días y limitara a 60 euros diarios el dinero que se puede retirar en los cajeros. Muchos griegos se preguntan cómo van a administrarse en los próximos días.

"Mañana se pagan los salarios. Pero los bancos están cerrados y mi jefe no tiene dinero ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que pagar las facturas", dijo Sofia Chronopoulos, una joven vendedora de tejidos.

La economía griega está basada en el dinero en efectivo y Grecia es uno de los países donde menos se paga con tarjetas bancarias.

Los griegos empezaron a vaciar los cajeros después de que el primer ministro Alexis Tsipras anunció la decisión de convocar a un referéndum sobre las propuestas de sus acreedores, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Esta mañana numerosos cajeros automáticos no habían sido reabastecidos.

"No hay dinero. Probé todos los cajeros automáticos. El cierre de los bancos es un enorme problema en Grecia. Resulta difícil no ceder al pánico", dijo Theodoros Contos, un repartidor de 38 años.

"Sin dinero y sin esperanza ¿Cómo hemos llegado a esta situación?", preguntó Chris Bakas, un desempleado de 28 años. Dijo que el de hoy es un "lunes negro".

Nikos Gyallitsis, propietario de un café en el centro de Atenas, calculó que va a perder el 50 por ciento de su facturación y teme, como muchos comerciantes, que desaparezcan sus clientes.

"La gente va a guardar el dinero para la comida y la gasolina", aseguró. "Para hacer compras tienes que estar feliz, tener confianza. Y nosotros no sabemos qué va a pasar mañana", añadió.

Para aliviar un poco la situación, el transporte público de Atenas será gratuito hasta que se reabran los bancos.

Panagiotis Vergetis, dueño de una tienda de ropa masculina, decidió aplicar una rebaja de 30% en todos sus artículos. "Necesito dinero. Espero que vengan y compren".

Anastasia, la gerente de una zapatería para mujeres, no dispone de suficiente dinero para pagarle a sus empleados, pero ha decidido no hacer cola en los cajeros.

"Pienso que esta actitud agrava el problema. Lo importante es conservar la calma", dijo con un tono de tranquilidad que contrasta con el aire preocupado de la gente de la calle.

Dos funcionarios del ministerio de Finanzas aseguraron que Grecia ha entrado "en territorio desconocido".