Se cierra el cerco sobre los dos presos prófugos en EU

Según informes de la prensa local, la policía despliega un importante operativo de búsqueda de David Sweat y Richard Matt, dos peligrosos delincuentes fugados de la cárcel de Dannemora, en la ...
Agentes de policía se despliegan en un campo para buscar a los dos presos fugados, cerca de la localidad de Essex, en Nueva York
Agentes de policía se despliegan en un campo para buscar a los dos presos fugados, cerca de la localidad de Essex, en Nueva York (AP)

Nueva York

La policía desplegó hoy un importante dispositivo en una pequeña ciudad del estado de Nueva York en busca de los dos peligrosos presos que hace cuatro días escaparon de una prisión de alta seguridad en circunstancias rocambolescas, según informes de la prensa local.

David Sweat, de 35 años, condenado a cadena perpetua por el asesinato de un sherif adjunto, y Richard Matt, de 49 años, condenado a 25 años por haber secuestrado a un hombre, haberlo golpeado hasta la muerte y luego descuartizarlo, se escaparon durante la noche del viernes al sábado de la cárcel situada en Dannemora, al norte del estado, cerca de la frontera con Canadá.

La búsqueda de los prófugos, que moviliza a unos 250 hombres desde el inicio, se concentra actualmente en la pequeña ciudad de Willsboro, en el estado de Nueva York, a unos 60 km al sur de la prisión de Dannemora. Según el periódico New York Daily News, varios automóviles repletos de policías bloquearon la circulación dentro y en los alrededores de la ciudad.

"Hay policías por todos lados ahora", afirmó un habitante de la ciudad, Richard House, de 62 años, citado por el diario. "La policía reaccionó inmediatamente", explicó por su parte Shaun Gillilland, un funcionario del estado de Nueva York, según el periódico The New York Times. La Policía neoyorquina rehusó dar información al respecto.

Las circunstancias de la fuga de estos presos son dignas de una película de Hollywood: Sweat y Matt, encerrados en celdas contiguas, lograron cavar agujeros en los muros de acero en el fondo de sus celdas, accedieron a un pasaje en el sexto piso, desde donde descendieron hasta el subsuelo del edificio.

Allí, con un taladro o una moladora, lograron atravesar las gruesas tuberías y abrirse camino a través de un laberinto de túneles y finalmente salir por una alcantarilla de una calle vecina.

Nadie se escapó jamás del sector de alta seguridad de esta cárcel rodeada de muros de diez metros de altura, construida en 1865. Las circunstancias de su fuga sugiere que contaron con complicidades internas.