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Miércoles , 15.08.2018 / 04:51 Hoy

Chefs usan "desperdicios" para comida de líderes en la ONU

Los mandatarios degustaron hamburguesas vegetarianas hechas con la pulpa sobrante de jugos que la industria normalmente tira a la basura.

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Los líderes mundiales están acostumbrados a los cenas repletas de manjares en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York; sin embargo, ayer el menú oficial fue algo diferente, ya que provenía de insumos que normalmente son desechados por la industria alimentaria.

Los chefs Dan Barber, copropietario del restaurante Blue Hill, y Sam Kass, ex chef de la Casa Blanca, cocinaron un almuerzo a base de comida procedente de la pulpa de fruta que se desperdicia al procesar jugos y de almidón de maíz, normalmente destinado a la alimentación de ganado.

El objetivo de los chefs al realizar este inusual ejercicio —que fue aprobado por los organizadores de la Asamblea General de la ONU— fue llamar la atención de los mandatarios reunidos en Estados Unidos sobre la cantidad comida que se desperdicia en las dietas modernas y cómo esa pérdida de insumos contribuye al cambio climático por la emisión de CO2 que conlleva.

De basura a delicia

“El reto fue crear algo realmente delicioso de insumos que en otras circunstancias triaríamos”, explicó Barber.

Entre los platos que degustaron los comensales en la sede de la ONU se encontraba una hamburguesa vegetariana, cuyo contenido principal se elaboró con la pulpa sobrante de jugos que la industria normalmente tira a la basura.

Para acompañar a la hamburguesa hubo papas fritas, creadas a partir del almidón de maíz, un producto agrícola que se destina principalmente a dar de comer a los animales —aunque también se usa para hacer biocombustibles— y cuyos cultivos representan la mayoría de las 36 millones de hectáreas sembradas en Estados Unidos con dicha planta.

“Es la comida típica estadunidense, pero con un giro. En lugar de ternera, vamos a comer maíz, que es con lo que se alimenta a las reses”, señaló el prominente chef neoyorquino.

Barber diseñó el menú con Kass, quien dirigió la campaña Let’s Move (vamos a movernos) impulsada por la primera dama estadunidense Michelle Obama con el objetivo de reducir los índices de obesidad en ese país.

La ONU agradeció a los dos chefs el almuerzo, a pesar de que el organismo mundial rara vez contrata a cocineros externos, especialmente durante la Asamblea General, pues se cuenta con fuertes medidas de seguridad para garantizar la inocuidad de lo que comen los mandatarios.

Según datos de Naciones Unidas, el 28 por ciento de la tierra dedicada a la agricultura en todo el mundo produce comida que se pierde o desperdicia.

Cada año, estas pérdidas equivalen a 3 mil 300 millones de toneladas de carbono, responsables del cambio climático, por lo que, si fuera un país, la comida que se desperdicia sería el mayor emisor después de China y Estados Unidos.

Con la mira en París

Los principales líderes del mundo participaron en el almuerzo de este domingo, donde el presidente francés, François Hollande, y el presidente peruano, Ollanta Humala, ejercieron de anfitriones con el objetivo de construir el impulso para las conversaciones sobre el clima de París.

Hollande señaló que queda “todavía mucho trabajo” por hacer antes de sellar un acuerdo “creíble” sobre clima en la conferencia que se celebrará a finales de año.

“Las intenciones están aquí y hay muchas declaraciones, todo eso es alentador, pero entre esa voluntad y las condiciones de un acuerdo creíble, todavía hay mucho trabajo”, dijo Hollande a los periodistas en una rueda de prensa en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.

“No tengo nada más una palabra: acelerar. Acelerar el depósito de las contribuciones, la búsqueda de financiación”, añadió tras un almuerzo sobre el cambio climático que copresidió junto con el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon y el presidente peruano Ollanta Humala.

De acuerdo con Hollande, hasta el momento 81 países, de los 190 que participarán, han publicado su contribución sobre la reducción de sus emisiones de gas con efecto invernadero, lo que representa 75 por ciento de las emisiones globales.

“Todo el mundo esta convencido de que habrá un acuerdo en París, pero la cuestión es ¿qué acuerdo?”, añadió a dos meses de la conferencia COP21, que pretende lograr un acuerdo mundial para limitar a un máximo de 2 grados el calentamiento del planeta en relación a la temperatura de la era preindustrial.

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