“La historia del padre de Bernie Sanders es mi historia”: César Vargas

Este poblano emigró por fuerza a Estados Unidos, venció la discriminación y pudo terminar la carrera de Derecho; hoy es uno de los activistas hispanos que apoyan la campaña del candidato demócrata

Nueva York

César Vargas es un DREAMer mex-neoyorquino. Es abogado. A partir de octubre dirige la campaña de apoyo de los hispanos por Bernie Sanders.

Me cuenta cómo llegó a Estados Unidos. Recuerda poco. El día anterior a su partida, su madre lo sacó de la escuela a medio día y lo llevó a rezar a la Catedral de Puebla. Le dijo que iban a pedirle a Dios que los cuidara. Reflexiona sobre el miedo que probablemente sentía y afirma: “Pudo haberle sucedido cualquier cosa, la podían violar, robar, quitarle a los niños”.

Se acuerda del desierto, de los árboles para esconderse, de las luces de la frontera, de correr y correr y de que su hermano se cayó y una persona lo cargó para seguir corriendo y que no los agarrara la migra. Me relata que no entendía por qué estaban corriendo, pero corrían.

“Me imagino que mi mamá y mis hermanas tenían mucho temor. Yo tenía cinco años. Para mí fue una aventura. Pero una aventura que era para sobrevivir, para reunirnos con mis hermanos que ya estaban aquí. Somos ocho. Lo que sí recuerdo claramente es que mi mamá me agarraba la mano muy fuerte como diciéndome, ‘no te preocupes, yo te voy a cuidar, no importa lo que pase’. Hoy entiendo su amor y admiro su valentía”.

También codirige a los hispanos en la Dream Action Coalition

Hace años, Vargas se graduó con honores en la escuela de Derecho. Pero ser indocumentado lo descalificó de poder ejercer su profesión por lo que demandó al gobierno Federal. Tras un litigio judicial de cuatro años, obtuvo su licencia para trabajar como abogado en el estado de Nueva York.

Sobre este proceso, César observa que fue una batalla larga, con momentos en que sintió cómo los días se convertían en semanas, las semanas en meses, los meses en años y que no ganaría. Pero lo logró. Me dice que fue gracias al apoyo de su comunidad. Me indica que su triunfo no solamente lo benefició a él. Y es que gracias a su demanda, en el estado de Nueva York cualquier DREAMer puede aspirar a ejercer como abogado y también como maestro.

Al obtener su licencia, la oficina fiscal del estado de Nueva York y varios despachos privados le ofrecieron empleo. Pero Vargas optó por ocuparse en la campaña de Bernie Sanders.

“Hay personas que como yo, han puesto a un lado su trabajo, su vida, porque creemos que Estados Unidos necesita un cambio”. Añade que lo hizo porque su mamá le había enseñado que el sueño americano, ‘no es tu carro bonito, tu casa grande, ni tu carrera; sino poner tu parte, dedicarte a tu comunidad, luchar para que todos tengan la oportunidad de seguir sus sueños asegurándose de que las leyes sean justas’. Hoy, me doy cuenta que no necesito una licencia de abogado para luchar por mi comunidad”.

César juzgó que hacer campaña por Sanders era una gran oportunidad. Me explica:

“No importa lo que pase después… A veces, la vida te lleva por caminos que no esperas. Cuando tenía 16 años, me dijeron que no podía ir a la universidad porque no tenía documentos. Años después, estoy trabajando en una campaña presidencial, cambiando la política nacional e incluso cambiando la política internacional de una gran nación. No sé qué me espera, pero seguiré cumpliendo el sueño de mi mamá de ser un abogado que lucha por su comunidad”.

Le pregunto por qué piensa que Bernie debe ser el candidato presidencial de los latinos. Me responde que el récord de Sanders ha sido consistente, que ha dedicado su carrera a la comunidad, a los derechos civiles, sin preocuparse por recibir dinero de multimillonarios o de grandes corporaciones. Dice que con él habrá un cambio real enfocado en las necesidades de las personas.

Entonces, me sorprendo cuando me confiesa: “La historia del padre de Sanders es mi historia. Fue un inmigrante. Llegó a Estados Unidos a los 17 años. Creció en el mismo vecindario en el que crecí, estudió en la misma secundaria en la que estudié. Por eso Sanders entiende a los inmigrantes, entiende la historia de los que se van de su país en busca de una vida mejor, entiende que, a veces, los tratados internacionales dañan a las economías locales”.

Reflexiona y dice que quiere contribuir ha crear una economía que le sirva al pueblo y no solamente a los multimillonarios y a los políticos; quiere contribuir a crear un gobierno sin guerras, sin tratados internacionales que dañan a la gente de Estados Unidos, México y Centroamérica; quiere contribuir a crear un gobierno que trabaje con otros países para que juntos luchen en contra de la pobreza.

Pasamos al tema de los indocumentados. Vargas me habla del DREAM Action Coalition que él codirige. Se trata de una alianza nacional que aboga por los DREAMers. La organización lucha por cambiar las leyes migratorias, se asegura de que el presidente y los políticos, tanto demócratas como republicanos, respeten a los hispanos; demanda del Congreso y del presidente una reforma migratoria, y continúa defendiendo el DACA y el DAPA (las acciones ejecutivas del presidente Obama para proteger a los inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos como menores o que tienen hijos que son ciudadanos o residentes legales).

Charlamos sobre la reforma migratoria. Le pregunto: “¿Crees que los indocumentados deben conformarse con obtener legalidad sin ciudadanía?”. Me contesta que la ciudadanía es sumamente importante y todos debían querer adquirirla. Sin embargo, añade: “En este momento, lo más importante es asegurarse de que los agentes de inmigración no vayan a las casas en la noche a buscar a niños o a padres”.

Aunque sería casi milagroso que pasara una reforma migratoria con Obama, claramente César es un idealista que no se da por vencido fácilmente. Dice que su organización seguirá presionando al Congreso y al Ejecutivo. Alude al hecho de que el presidente puede forzar al Congreso y pasar la reforma mediante una acción ejecutiva. Y subraya que Obama tiene el poder de suspender las deportaciones y “parar esta situación totalmente injusta”.

Inquiero: “Y si no hay reforma con Obama, ¿quién tiene más oportunidad de pasarla, Hillary o Bernie?”. Vargas responde que definitivamente Bernie Sanders. “Para él ha sido importante trabajar con los dos partidos y lo ha hecho bien durante mucho tiempo. Ha trabajado con republicanos de distintos estados, ha pasado legislaciones bipartidistas. Y es independiente. Además, Sanders ya está trabajando con nosotros”.

En cambio, de Hillary opina: “La historia de los legisladores republicanos con los Clinton ha sido mala. Ellos no quieren trabajar con la ex secretaria de Estado, no le van a dar la oportunidad. Ya en estos momentos la tratan muy mal por nada. No creo que con ella podría pasar una reforma”.

Charlamos sobre el racismo. César me cuenta que hace poco en un avión, un oficial le pidió sus documentos pero a la persona de atrás de él no le pidió nada y es que era blanca. Hace hincapié en el hecho de que en Estados Unidos el racismo no está exclusivamente dirigido a los indocumentados, sino que hay racismo en contra de todos los hispanos. Y de inmediato agrega: “Tenemos que hacerle frente. No podemos quedarnos con los brazos cruzados y no hacer nada”.

César afirma que siempre habrá personas como Trump, y añade: “El racismo se supera cuando nos organizamos y nos unimos, cuando el pueblo empuja a individuos como Trump y declara que ya no va aceptar su odio, cuando rechaza a los que no le tienen respeto, cuando vota por individuos que lo representan y elige un cambio que protege a los suyos”.

Le digo que en Estados Unidos han ocurrido varios actos violentos contra hispanos claramente inspirados por las “blasfemias” de Trump. Vargas coincide: “Trump inspira a personas que no solamente dicen las mismas tonterías que él, pero que también actúan su racismo intimidando a los hispanos y atentando contra su libertad”. Me advierte que cada vez hay más incidentes.

Entonces, se me ocurre pedirle que demande a Donald Trump. Decepcionada lo escucho aseverar que legalmente es imposible. Me dice que aunque Trump es racista, puede decir lo que se le ocurra y está protegido por la ley. Me explica que, sin embargo, los que sí actúan su racismo atacando físicamente a los hispanos están cometiendo actos ilegales. Y agrega: “Nosotros trabajamos con la policía para que nuestra comunidad no esté en peligro”. Me cuenta que además, su equipo estudia cómo enfrentar la discriminación y que se han organizado grupos para luchar contra el racismo.

Vargas no quiere seguir discutiendo a Trump. En cambio, habla con entusiasmo sobre la energía actual de la comunidad hispana y, en particular, de la energía de los indocumentados que, aunque no pueden votar, están influyendo en estas elecciones.

“Los indocumentados están hablando con sus tíos, con sus primos, con sus abuelitos, con sus novios, sus amigos, con los que tienen el poder del voto, insistiéndoles que tienen que votar, indicándoles cuándo tienen que hacerlo y a quién deben apoyar”.

Para finalizar hablamos sobre México. Me cuenta que después de 26 años, apenas fue por primera vez a visitar Puebla. Emocionado relata: “Fue una experiencia que nunca olvidaré. Me quité los zapatos para tocar con mis pies la tierra en la que nací. México es un país hermoso y lo amo. Nunca hay que olvidarse de donde viene uno”.

Le pregunto si se siente estadunidense o mexicano, y responde:

“Yo me siento mexicano-americano. Amo mi cultura mexicana y respeto las tradiciones mexicanas. Me da orgullo ser mexicano. Pero reconozco que crecí aquí, en Estados Unidos, con tradiciones, con puntos de vista políticos distintos. México y Estados Unidos tienen culturas diferentes, pero ambas son parte de mi existir. Se necesita entender ese amor para que los DREAMers tengan oportunidades ya sea aquí en Estados Unidos o bien en México”.

Y sobre la relación entre los DREAMers y los mexicanos que viven en México, Vargas comenta que se debería crear un puente para asegurar que los DREAMers entendieran de dónde vienen; para que los que han sido deportados sean tratados como mexicanos y no sean discriminados porque no conocen el sistema o no hablan bien español; y para que se entienda que parte de México está en Estados Unidos. Me dice, además, que dado que las economías de México y Estados Unidos ya están íntimamente conectadas, es muy importante entender la experiencia de los mexicanos en ambos lados de la frontera y crear un eslabón entre ellos.