Los centroafricanos eligen a una mujer para lograr la paz

Catherine Samba-Panza asumió ayer la presidencia de un país sumido en una lucha interreligiosa desde marzo de 2013.
La líder interina exhortó a las partes en conflicto a deponer las armas.
La líder interina exhortó a las partes en conflicto a deponer las armas. (Siegfried Modola/Reuters)

Bangui

El parlamento de la República Centroafricana eligió ayer a una mujer, Catherine Samba-Panza, alcaldesa de Bangui, la capital, como presidenta interina, con la misión de restaurar la paz en este país sumido en la violencia por conflictos interreligiosos.

En sus primeras declaraciones tras la elección, la flamante mandataria, de 60 años, lanzó un vibrante llamado a deponer las armas.

“Manifiesten su adhesión a mi nombramiento con una señal fuerte, deponiendo las armas”, para que “cese el sufrimiento de las poblaciones”, declaró.

Samba-Panza obtuvo 75 votos, frente a 53 para Désiré Kolongba, hijo de un ex mandatario, según el recuento leído en la sala y recibido con aplausos de la asistencia, que entonó el himno nacional.

“Lanzo un llamado vibrante a mis hijos antibalaka (milicianos cristianos) que me escuchan y a mis hijos ex Seleka (combatientes musulmanes) que me escuchan también: depongan las armas”, añadió.

“Ahora soy la presidenta de todos los centroafricanos sin exclusividad. La prioridad es hacer cesar el sufrimiento de la población, restaurar la seguridad y la autoridad del Estado en todo el territorio”, dijo.

El presidente francés François Hollande, que juega un papel motor en la movilización de la comunidad internacional sobre la crisis en República Centroafricana —antigua colonia francesa— la felicitó, asegurándole, un mes y medio después del inicio de la intervención militar francesa Sangaris, que “Francia permanece a su lado en esta tarea difícil”.

Poco antes, el titular de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a “una acción inmediata y concertada” en República Centroafricana, durante una sesión especial en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) en Ginebra, para la creación de un puesto de experto independiente sobre ese país.

El CDH adoptó por consenso una resolución en la que demanda el “cese inmediato de la violencia, abusos y violaciones de derechos humanos en República Centroafricana”, además de nombrar a Marie Thérèse Keita experta independiente para la crisis en ese país.

La resolución pide el apoyo de la comunidad internacional para el envío de ayuda financiera al país, una petición que la ONU elevó a 551 millones de dólares para 2014, más del doble de la cantidad requerida el pasado diciembre.

Los países miembros de este órgano multilateral expresaron en el documento su preocupación por el deterioro de la situación en la nación, marcada por “el colapso total de la ley y el orden, la ausencia del Estado de derecho y la violencia sectaria y religiosa”.

La República Centroafricana está sumida en el caos desde que en marzo de 2013 una coalición rebelde de mayoría musulmana, los Seleka, derrocó al presidente François Bozizé. La violencia tomó un cariz confesional entre cristianos (80 por ciento de la población) y musulmanes.

Más de mil 600 soldados franceses se desplegaron hace un mes en el país, en el marco de un mandato de la ONU, junto a unos cuatro mil militares de la Fuerza Africana de Mantenimiento de la Paz.

La Unión Europea (UE) aprobó ayer en Bruselas una operación militar bajo la bandera del bloque, en apoyo a esas tropas, y la comunidad internacional prometió ayudas por casi 500 millones de dólares en 2014, para poner “fin a la grave crisis” humanitaria.

También en Bruselas los países donantes se comprometieron a aportar 500 millones de dólares para Centroáfrica en 2014, indicaron la UE y la ONU que se movilizan “totalmente” para intentar poner fin a la grave crisis humanitaria que afecta a ese país, declaró la comisaria europea para la ayuda humanitaria, Kristalina Georgieva.

Un mes y medio después del comienzo de la operación Sangaris, el 5 de diciembre, la seguridad mejora progresivamente en la capital, donde están acantonados la mayor parte de los soldados franceses, pese a algunos brotes de violencia.

En este pequeño país de unos 600 mil km2, muy pobre pese a su potencial minero y agrícola, un despliegue de fuerzas sigue siendo bastante complicado en las zonas remotas. Los testimonios de los habitantes y organizaciones civiles hablan de una situación caótica y fuera de control.

La Cruz Roja Internacional y la Centroafricana anunciaron el domingo que habían descubierto al menos 50 cadáveres desde el viernes en el noroeste del país.

Además de la pacificación, la nueva presidenta debe poner a funcionar de nuevo una administración totalmente paralizada, y permitir a centenares de miles de desplazados regresar a sus hogares, para solucionar esta crisis humanitaria que afecta a la mitad de los 4.6 millones de centroafricanos.