Depositan en Santiago cenizas de Fidel Castro

Descansa el Comandante en el Cementerio Santa Ifigenia, junto a los restos de Martí. La breve ceremonia fue privada; solo hubo familiares e invitados especiales.
El presidente Raúl Castro guardó la urna con las cenizas de su hermano Fidel en la cripta de dos metros.
El presidente Raúl Castro guardó la urna con las cenizas de su hermano Fidel en la cripta de dos metros. (Marcelino Vázquez/Reuters)

La Habana

Las cenizas de Fidel Castro fueron inhumadas ayer en ceremonia privada en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba (este), con lo cual finalizaron nueve días de duelo nacional y comenzó una nueva e impredecible etapa en la vida de más de 11 millones de personas en la mayor isla del Caribe.

Por segunda vez desde que comenzó el duelo, fue vista en público la familia de Fidel, encabezada por su viuda Dalia Soto del Valle, en una sencilla ceremonia fúnebre en el más antiguo campo santo de la isla, donde solo sobresale el cercano mausoleo al "Héroe Nacional", José Martí.

Estaba también su hermano menor, el presidente Raúl Castro, de 85 años, quien encabezó antes las dos demostraciones masivas de duelo en La Habana y Santiago de Cuba, y a quien en 10 días —desde que anunció la muerte en la noche del 25 de noviembre— parecen haberle caído 500 años encima .

La televisión estatal, que transmitió en vivo todo lo ocurrido entre las dos ciudades, emitió las primeras referencias al entierro unas siete horas después de ocurrido y solo mediante esas imágenes los expectantes dentro y fuera del país pudieron ver el último homenaje.

Para estar junto con los Castro en el instante final viajó el mexicano Antonio del Conde Pontones, El Cuate, de 90 años, uno de los primeros que auxilió a los rebeldes cubanos en el país de los aztecas, quien a partir de ahí, dijo, "toda mi vida cambió".

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales; y de Nicaragua, Daniel Ortega, igualmente se hicieron presentes, así como el astro del futbol argentino Diego Armando Maradona, el último en depositar flores blancas ante la tumba, una enorme roca de granito en cuyas entrañas descansan las cenizas.

La ex mandataria de Brasil Dilma Rousseff y su colega Luiz Inácio Lula da Silva asistieron asimismo al tributo, que duró poco menos de una hora.

La última sugerencia de Castro reiterada en vida fue que su nombre y su figura no se reprodujeran en estatuas ni nombraran plazas, y honrando ese deseo, la roca que guarda sus restos y custodian dos soldados, solo tiene al frente una tarja en negro, en la que consta en letras doradas: "FIDEL".

Y ahora qué

Críticos con razón o sin ella, bullangueros gustosos más de la rumba y la guaracha que de la sistematicidad y la disciplina, en un acontecimiento muy extraño, místico quizá, los cubanos dejaron a un lado esos y otros atributos por nueve días y guardaron silencio, lloraron y desbordaron plazas con vivas a Fidel.

Los opositores se quedaron en sus casas a la espera de que algún corresponsal extranjero fuera en busca de sus puntos de vista. En Miami, sí, los ultraconservadores del exilio brindaron por su muerte ante las cámaras de televisión, y en Facebook se registró una batalla sin ganadores entre la apología y el desprestigio.

En tanto aquí en la isla nadie, ni el gobernante Partido Comunista ni la policía y el ejército, ni el más controlador de los organizadores políticos pudo atribuirse el milagro de tanto recogimiento multitudinario, solamente roto por el fervor de los vivas.

"Es que fue igual que en 1959 (cuando triunfó la revolución), entonces él nos convocó a tomar las calles y lo hicimos, y ahora él, con su muerte, nos volvió a convocar y volvimos a las calles", afirmó Benjamín Moreno, de 71 años.

Para unos, a partir de ahora, "la revolución continuará hasta la construcción del socialismo próspero y sostenible" proclamado oficialmente, aunque otros auguran lo peor cuando el llamado "liderazgo histórico" entregue el poder que mantiene desde 2006 con Raúl Castro al frente. Más aún con el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos

La pregunta ronda y también el doctor Eusebio Leal, historiador y restaurador de La Habana, arriesgó una respuesta: "Ahora el pueblo está tranquilo, pero cuando traten de tocar su llaga (Fidel), los cubanos serán un hormiguero" en defensas de su memoria.


Raúl rindió honores militares en la cripta

Los restos del ex presidente Fidel Castro fueron colocados en una cripta con una gran roca redondeada color gris claro de dos metros de alto, muy cerca de la tumba del héroe independentista José Martí. Una pequeña cerca de barrotes negros rodea el espacio de la tumba. En la zona hay palmas reales, el árbol nacional de Cuba. La ceremonia familiar inició con 21 salvas militares. La urna fue introducida por su hermano Raúl, quien luego rindió honores militares, según fuentes que asistieron al acto.

Varios miles de santiagueros rompieron el silencio cantando de manera espontánea el himno nacional al paso de la urna de madera de cedro con las cenizas, cubierta por la bandera cubana tras un recorrido de cuatro días y más de mil kilómetros reviviendo a la inversa la ruta de la "Caravana de la Libertad" que el propio Fidel Castro realizó en 1959 tras la victoria al dictador Fulgencio Batista.