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Sábado , 22.09.2018 / 06:36 Hoy

Nueva cautelar vuelve a suspender el nombramiento de Lula como ministro

Luciano Tertuliano da Silva, juez federal de Sao Paulo, justificó la anulación con el argumento de que Lula y su ahijada política, la presidenta Rousseff, intervinieron en la investigación sobre Petrobras.

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Un juez federal de Sao Paulo volvió a anular hoy de manera cautelar el nombramiento del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Presidencia de Brasil, después de que dos tribunales de segunda instancia suspendieran decisiones similares presentadas la víspera.

El juez Luciano Tertuliano da Silva, de la Justicia Federal de Assis (Sao Paulo), justificó su decisión con el argumento de que Lula y su ahijada política, la presidenta Dilma Rousseff, interfirieron en la investigación de corrupción en la petrolera Petrobras.

La designación de Lula ya había sido suspendida por dos jueces de Brasilia y Río de Janeiro el jueves, pero otros dos tribunales derribaron posteriormente esas cautelares. Tertuliano da Silva aceptó una demanda presentada por un ciudadano para suspender el nombramiento de Lula por considerar procedente el argumento de que el mismo tan sólo busca proteger al exmandatario con fuero privilegiado mientras es investigado en el marco del caso Petrobras.

El juez también justificó su decisión con las revelaciones de las escuchas telefónicas al ex presidente divulgadas el jueves y que levantan la sospecha de que Rousseff designó a Lula ministro para demorar el proceso jurídico en su contra.

Según Tertuliano da Silva, las conversaciones grabadas por la Policía demuestran la "arquitectura de los mecanismos ocultos y odiosos para interferir en los resultados de las investigaciones" a través de una "amplia actuación ilícita" basada en la obtención de "informaciones privilegiadas".

La Abogacía General de la Unión (AGU) informó que todavía no fue notificada de la nueva cautelar, pero anunció de que presentará un recurso contra la decisión. El abogado del Estado, José Eduardo Cardozo, explicó la víspera que, a pesar del pedido de suspensión, Lula continúa siendo ministro, aunque no podrá ejercer las funciones hasta que se resuelva la disputa judicial.

Izquierda brasileña toma las calles

De otra parte, miles de brasileños se manifestaban hoy a favor de Dilma Rousseff y de Lula, blancos de una embestida política y judicial que pone en riesgo la permanencia de la izquierda en el poder.

Las calles de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Brasilia y varias ciudades del noreste, bastión de Lula, comenzaban a llenarse de simpatizantes oficialistas que portaban banderas rojas del Partido de los Trabajadores (PT) y pancartas de apoyo a Rousseff. "¡No al golpe!", gritaban los presentes, en referencia al proceso de destitución de Rousseff que ya está siendo debatido en la Cámara de Diputados.

El PT anunció que Lula, investigado a su vez por presunta ocultación de bienes en el marco del escándalo Petrobras, asistiría a la marcha de Sao Paulo, la ciudad donde en los años 80 el entonces líder sindical dirigió las huelgas contra la dictadura militar.

La izquierda busca hacer su propia demostración de fuerza, después de la impresionante movilización de tres millones de brasileños que el domingo pasado reclamaron la renuncia de Rousseff.

Manifestaciones vs. Votos

"¡Lula, guerrero, del pueblo brasilero!", coreaban los manifestantes en la avenida Paulista, en pleno centro financiero de Sao Paulo, pocas horas después de que la policía desalojara con chorros de agua y bombas de ruido a unos 150 opositores que ocupaban la vía desde el miércoles.

Los organizadores de la marcha progobierno - el PT, la sindical Central Única de Trabajadores (CUT) y diversas organizaciones sociales - pretenden reunir por lo menos cien mil personas en la capital económica y financiera del país, menos de un 10% de los 1.4 millones que desfilaron el domingo en la marcha opositora.

"Unas cien mil personas en la Paulista sería un número extraordinario", reconoció el presidente del PT de Sao Paulo, Emidio de Souza. "Estamos en un momento en que se está criminalizando la acción política. Este movimiento [opositor] está dando espacio a grupos nazifascistas", agregó. La polarización de la sociedad brasileña crea temores de incidentes.

"No creo que el gobierno caiga, pero si eso ocurre va a haber violencia en las calles. No se pueden invalidar los votos de 54 millones de brasileños por un millón que salga a la Paulista", dijo a la AFP Joao Francisco Brum, un abogado de 30 años, vestido de rojo con una pegatina en la camisa que decía "Abajo el golpe, No al impeachment".

A las 18:00 hora local (21:00 hora GMT), unas 80 mil personas ya se habían congregado en la ciudad, según los organizadores. En Rio de Janeiro comenzaban igualmente a concentrarse varios miles en una plaza del centro.

Otras seis mil personas marcharon en Salvador de Bahía y unos tres mil en Maceió, ambas en el noreste. La crisis política que azota a Brasil, junto a la recesión económica, opacaron la imagen de un país emergente pujante, deseoso de celebrar sus conquistas en los Juegos Olímpicos de Rio en agosto próximo.

Contrarreloj contra el impeachment

La crisis se aceleró esta semana en todos los frentes tras la designación de Lula como jefe de gabinete de Rousseff. El ícono de la izquierda latinoamericana, de 70 años, fue llamado a ayudar a su heredera política y sucesora a recomponer la base aliada, que hace aguas, para bloquear el proceso de destitución en el Congreso.

La Cámara de Diputados realizó hoy la primera sesión de las quince previstas, para que una comisión especial recomiende la apertura o el archivo de un pedido de impeachment. El presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, dijo que la Comisión podría dar su parecer en unos "30 días".

La "operación retorno" de Lula estuvo además cerca de zozobrar, por sospechas de que el mandatario se proponía ante todo, asumiendo un cargo ministerial, obtener fueros especiales que lo libraran de las investigaciones del juez anticorrupción Sergio Moro sobre el escándalo Petrobras.

La divulgación de una conversación telefónica pinchada entre Lula y Rousseff avivó esa sospecha y provocó nuevas protestas, principalmente en Sao Paulo y Brasilia. Rousseff rechazó esa versiones y criticó la divulgación de la conversación por el juez Moro, contra quien tomará "las medidas que correspondan", proclamó en un acto en el estado de Bahia (nordeste).

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