Figuras enmascaradas invaden carnaval de Portugal

La tradición de los "Caretos" en las regiones norteñas de Trás-os-Montes y Alto Douro rinde tributo a la fertilidad.
Los Caretos son unas míticas figuras enmascaradas que rememoran en el Carnaval ancestrales rituales del norte de Portugal.
Los Caretos son unas míticas figuras enmascaradas que rememoran en el Carnaval ancestrales rituales del norte de Portugal. (EFE)

Portugal

Rejuvenecida después de años de olvido, la tradición de los "Caretos" rememora en el Carnaval ancestrales rituales del norte de Portugal en un espectáculo teñido de humor y terror que rinde tributo a la fertilidad.

A partir de este fin de semana, los extravagantes "Caretos", unas míticas figuras enmascaradas, son el centro de las festividades del Carnaval en las rurales y despobladas regiones norteñas de Trás-os-Montes y Alto Douro, ambas próximas con la frontera española.

Bragança, Macedo de Cavaleiros (Podence) y Lazarim lideran el lote de localidades que han dado un impulso a la tradición milenaria de los "Caretos", cuya solemne puesta en escena contrasta con la típica imagen de jolgorio de carnavales mundialmente retratados, como los de Río de Janeiro o Cádiz (España).

Para el presidente de la Asociación de los Caretos de Podence, António Carneiro, la tradición es tan antigua que prácticamente se perdió en el tiempo.

"Los Caretos" son unas figuras endiabladas que recorren las calles con el objetivo de perseguir y dar latigazos en las caderas a las mujeres, un ritual que busca fomentar la fertilidad y virilidad.

"Cuando se enfunda el chillón traje de colores verde, rojo y amarillo, se transforma en una personalidad diferente de aquella que es en su día a día. Hay algo mágico en este proceso", comentó Carneiro.

Esta genuina tradición carnavalesca, que remite a dioses paganos y mitos romanos, estuvo en varios periodos de la historia del país prohibida, como en la época de la dictadura de António de Oliveira Salazar (1926-1974).

Después de la revolución del 25 de abril de 1974, que trajo la democracia a Portugal, la imagen de los "Caretos" empezó a recuperarse.

Entre los motivos apuntados, Carneiro evocó películas que incluían a personajes enmascarados en pleno Trás-os-Montes y el renovado interés de los jóvenes en esta ancestral tradición.

Las máscaras artesanales en madera y los cencerros que cuelgan de ellos completan la terrorífica visión de "los Caretos", tradición semejante a otras de la vecina España, como la de "Os Peliqueiros" de la aldea gallega de Laza (Orense), cerca de la frontera portuguesa.

Además de ser de una forma de venerar el ciclo agrario entre las comunidades de agricultores, las celebraciones de "los Caretos" reivindican el papel de la cultura popular y del teatro de calle.

No obstante, su puesta en escena cambia según la aldea que se trate.

Hay localidades que incluyen a los "Facanitos", niños que vestidos como "los Caretos" mayores siguen las correrías de estos últimos.

Esta manifestación cultural comparte espacio con otras actividades, entre ferias gastronómicas, conciertos, desfiles y el ritual del Entrudo, un muñeco de paja confeccionado para ser quemado en público o para dejarlo junto al domicilio de muchachas solteras con la meta de que no se casen.

Aunque la quema del Entrudo evoque a rituales procedente del catolicismo, como la incineración de Judas, Carneiro resaltó que su significado trasciende lo obvio.

"Representa también el tiempo caduco que queda para atrás para dar paso a un nuevo ciclo, el de la llegada de la primavera", subrayó.

En la Podence de Carneiro, una de las "capitales" de las tradiciones ancestrales en Portugal, el programa con "los Caretos" será durante todos los días del Carnaval, del 14 al 17 de febrero.