La osadía de representar la figura de Mahoma

La libertad para plasmar imágenes del profeta ha implicado un choque cultural entre el islam y la prensa de Occidente.
La ira contra 'Charlie Hebdo' surgió tras la publicación de caricaturas como la de esta imagen.
La ira contra 'Charlie Hebdo' surgió tras la publicación de caricaturas como la de esta imagen. (Laurent Gillieron/EFE)

Dubái

Representar a Mahoma, como han hecho varios medios occidentales, entre ellos la revista víctima de un sangriento atentado, Charlie Hebdo, está prohibido en el islam, y las bromas sobre el profeta son juzgadas como ofensivas por la mayor parte de los musulmanes.

"Hemos vengado al profeta", gritaron, según testigos, los dos hombres que el miércoles mataron en París a sangre fría a 12 personas en la sede del semanario satírico.

Pese a que las caricaturas y los dibujos de prensa suelen irritar a la mayoría de los musulmanes, los jefes de Estado y responsables religiosos condenaron con firmeza el atentado.

Al-Azhar, la prestigiosa autoridad del islam sunita, lamentó un ataque "criminal", y subrayó que "el islam denuncia toda violencia". El Consejo Francés del Culto Musulmán condenó "con la mayor determinación" un acto "bárbaro contra la democracia y la libertad de prensa".

El Corán no prohíbe formalmente representar al profeta y sus compañeros. Esta tradición aparece en un "hadith" —un dicho del profeta— que se remonta al siglo IX (dos siglos después de la muerte de Mahoma), y es aplicable incluso si el dibujo sirve para glorificarlo.

Los hadithes de Boukari, los más importantes, amenazan con el infierno a quienes realicen esas imágenes, acusados de querer rivalizar con Dios, el único que puede dar vida a sus creaciones, y también se les acusa de alentar la idolatría.

Desde 2005, cuando la publicación de 12 caricaturas de Mahoma en el diario danés Jyllands-Posten desencadenó una ola de manifestaciones en el mundo musulmán, la controversia por la representación del profeta más importante del islam ha vuelto con frecuencia a la palestra pública.

En 2006, Charlie Hebdo reprodujo los dibujos de Jyllands-Posten, publicando una caricatura (firmada por Charb) en la que Mahoma se agarra la cabeza con las manos y dice: "Es duro ser amado por imbéciles".

Desde entonces, el semanario pasó a ser víctima de amenazas e incluso sufrió un incendio criminal en su sede en 2011. Charb, director de la publicación y muerto en el atentado, llevaba tiempo con escolta policial.

"Es un profeta reverenciado por unos dos mil millones. ¿Es moral reírse de él?", reaccionó Ahmed Al Kubaissi, importante predicador iraquí, tras el ataque del miércoles.

Para el ex premier de Malasia Mahathir Mohamad la publicación le faltó al respeto al islam en numerosas ocasiones. "¿Hay necesidad de ridiculizar al profeta Mahoma, sabiendo que se ofende a los musulmanes?", cuestionó. "Nosotros respetamos su religión y ellos deben respetar la nuestra".

Hasan Barari, profesor de Relaciones Internacionales de la universidad de Qatar, explica que "la falta de respeto por el derecho de todos a la libertad de expresión" en los países árabes y musulmanes se encuentra en el origen del problema.

Ciertas personas "no comprenden la libertad de expresión en vigor en Occidente, donde se puede realizar fácilmente una película que critique a Jesús", añade Barari, quien opina que existe una historia de "animosidad entre Occidente y los musulmanes".

"No se puede negar que el sentimiento anti occidental en la región está relacionado con las políticas de Occidente, el colonialismo del pasado, las políticas de Israel y el apoyo a las dictaduras", considera.

"No debería estar permitido a la gente dibujar al profeta para dañar su consideración en el corazón de su pueblo", afirma Kubaissi, el predicador iraquí basado en Dubái, para quien la prohibición de representar a Mahoma es una forma de "homenaje y respeto".

La difusión en 2012 del tráiler de la película Inocencia de los musulmanes, cinta de bajo presupuesto que muestra al profeta como un bufón de conductas depravadas, provocó un estallido de violencia en el mundo musulmán.

Y más recientemente, el filme Exodus: Gods and Kings, que traza la historia de Moisés, fue prohibida en varios países árabes.

Según una fatua (pronunciamiento legal en el islam) del Consejo Islámico de teología, de La Meca, "representar a los profetas de Alá generaría dudas sobre su estatus y podría incluir mentiras, porque los personajes no serán jamás a la altura de las personalidades de los profetas".