Brasil anuncia plan de emergencia para acabar con crisis carcelaria

El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardoso, enunció once medidas para detener la ola de violencia en las prisiones del estado de Maranhao, en el noreste del país, donde 62 presos han ...
La ministra de Derechos Humanos, Maria do Rosario Nunes, lideró el Consejo de Derechos de la Persona Humana, que abordó la situación carcelaria
La ministra de Derechos Humanos, Maria do Rosario Nunes, lideró el Consejo de Derechos de la Persona Humana, que abordó la situación carcelaria (EFE)

Río de Janeiro

El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardoso, anunció hoy un plan de emergencia con once medidas para detener la crisis que afecta a las cárceles de Maranhao, en el noreste del país, informaron fuentes oficiales. El plan fue anunciado por Cardoso después de mantener una reunión con la gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney, en la ciudad de Sao Luis, la capital regional. En las cárceles de Maranhao 62 presos murieron desde enero de 2013 en una ola de violencia que tomó las calles de ese estado, con atentados ordenados desde las prisiones en respuesta al refuerzo de la seguridad.

Entre las medidas anunciadas destaca el traslado de presos de los presidios con mayor índice de hacinamiento y la revisión de las fichas de los presos, una por una, para detectar a los preventivos, que están en la cárcel antes de haber sido juzgados, y a los que han excedido su tiempo de condena. "Reuniremos defensores (del pueblo), si es necesario hasta de otros estados, ver caso a caso, preso a preso, si tiene derecho a una progresión de la pena. Hay casos de presos en Brasil que están cumpliendo pena más allá de su tiempo", dijo Cardoso en una rueda de prensa.

También se pondrá en práctica un plan de inteligencia dentro de los centros penitenciarios y se creará un núcleo de atención a familiares de presidiarios, medidas que ya se han puesto en práctica en otras regiones del país. Entre otras medidas, se pondrá en marcha un curso de capacitación de policías que están implicados directamente en acciones de seguridad y vigilancia de presos. "Estas acciones ya se implementaron en estados como Alagoas, Sao Paulo, Santa Catarina, Rio de Janeiro, Paraná, y dieron resultado", dijo el ministro.

La aplicación de estas medidas estará coordinada por un comité gestor, que estará liderado por la gobernadora Sarney, integrado por representantes de los tres poderes, de la fiscalía y la policía y supervisado por el Gobierno. Sarney anunció también que se abrirán 2,800 nuevas plazas en el sistema penitenciario de Maranhao hasta diciembre de 2014, para reducir el hacinamiento y evitar así los habituales enfrentamientos entre mafias rivales. Según el gobierno regional, se invertirán 131 millones de reales (cerca de 54 millones de dólares) en mejorar el sistema penitenciario.

Mientras los internos de una violenta prisión de Maranhao se quejan de hambre, el gobierno local estuvo a punto de gastar medio millón de dólares de su presupuesto anual en langostas y otros manjares para las autoridades y sus invitados. La primera convocatoria para la subasta de proveedores de alimentos para el gobierno del estado, por más de 250 mil dólares, estaba programada para esta semana, pero se suspendió repentinamente tras denuncias periodísticas, informó hoy el diario Folha de Sao Paulo.

Estas compras eran para abastecer el palacio de Maranhao, tanto la residencia oficial como la secundaria de playa, e incluía 80 kilos de langostas frescas, una tonelada y media de camarón y 750 libras de patas de cangrejo, entre otros productos, según detalló la prensa. El periódico dijo que en las cárceles superpobladas y violentas del estado se quejan de tener sólo "arroz y pollo crudo" para llevarse a la boca.

La situación ocurre además en una semana en la que las prisiones de Maranhao han estado en el ojo de la tormenta: el martes, un video mostró tres cadáveres de presos decapitados, con el torso lleno de heridas, revelando el horror cotidiano que se vive en el penal de Pedrinhas, que conmocionó al país. La gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney (PMDB, centro derecha y aliado del gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff), se comprometió por su parte a ampliar la capacidad penal en el estado.

Sarney indicó que se construirá un presidio de seguridad máxima en Sao Luis y reformarán y ampliarán otros penales ya existentes.Según el sitio G1,  citando cifras del ministerio de Justicia, Maranaho construyó solo el 26% de las obras prometidas para albergar a los presos. Brasil tiene actualmente la cuarta población carcelaria del mundo; creció 380% en los últimos 20 años. La inmensa mayoría de los presos son hombres negros y pobres.

Según la ONG de derechos humanos Conectas, que trabaja en la situación carcelaria en Brasil, actualmente existen 548 mil presos en el país sudamericano, pero hacen falta 207 mil plazas para evitar el hacinamiento. La mayor población carcelaria la tiene Sao Paulo, con 210 mil reos. La ONU expresó su preocupación por el mal estado de las cárceles en Brasil.

"Lamentamos tener que expresar una vez más nuestra preocupación por las malas condiciones de las cárceles en Brasil e instar a las autoridades a tomar medidas inmediatas para establecer el orden en Pedrinhas", dice una declaración de la Alta Comisionada de las Naciones Unidad para los Derechos Humanos (ACNUDH). En octubre, Maranhao se había declarado en emergencia por un período de seis meses en el sistema penitenciario, tras los enfrentamientos en los que murieron nueve personas.

En 2013, más de 60 presos murieron en el penal Pedrinhas, que alberga 2,500 reclusos cuando sólo tiene espacio para 1,700. Como telón de fondo, una feroz pelea entre reclusos de dos facciones criminales, los de la capital Sao Luis y los del interior del estado. En su informe de 2013, Amnistía Internacional denunció las condiciones de detención en Brasil, que considera "por lo general crueles, inhumanas y degradantes".