Candidato oficialista hondureño promete erradicar la violencia

Juan Orlando Hernández quiere utilizar las leyes que impulsó como presidente del Congreso en el país con mayor índice de homicidios del mundo si vence en los comicios del 24 de noviembre.
Juan Orlando Hernández, durante una conferencia de prensa en Tegucigalpa
Juan Orlando Hernández, durante una conferencia de prensa en Tegucigalpa (AFP )

Tegucigalpa

El candidato oficialista a las elecciones presidenciales de Honduras del 24 de noviembre, Juan Orlando Hernández, prometió hoy erradicar la violencia del país, con el mayor índice de homicidios del mundo, con leyes que él mismo impulsó como presidente del Congreso. "Voy a hacer lo que tenga que hacer para erradicar la delincuencia dentro de la ley", afirmó en rueda de prensa con corresponsales de agencias internacionales en un hotel de Tegucigalpa.

Hernández, del gobernante Partido Nacional (PN, derecha) y que ha presidido el Congreso en los últimos cuatro años, aparece en las encuestas como uno de los favoritos, en pareja disputa con la candidata del partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), Xiomara Castro, esposa del derrocado ex presidente Manuel Zelaya.

Según explicó, su plan de gobierno, basado en tres líneas principales, es "recuperar la paz y tranquilidad del país" combatiendo a la criminalidad, "generar empleo" con el programa "Chamba ahora" y el apoyo de empresarios, y reconstruir viviendas con el piso de tierra y el techo en mal estado a través del programa "Una vida mejor".

Hernández aseguró que se requiere "voluntad política" para poner en práctica la ley contra el lavado de activos, la de incautación de bienes a narcotraficantes, la de la depuración de la policía y la de la creación de la Dirección de Inteligencia e Investigación, todas ellas aprobadas por el Congreso para enfrentar la violencia que azota el país, pero prometió llevarlo a cabo.

El candidato del PN defendió, en este sentido, que ya ha impulsado "un nuevo modelo de justicia" con la destitución de cuatro magistrados de la Sala Constitucional que, a su juicio, no cumplían sus obligaciones. También cito las presiones del Congreso para provocar la renuncia del fiscal general, Luis Rubí, y el fiscal adjunto, Roy Urtecho, que reconocieron poder investigar sólo el 20% de los homicidios.

Honduras tiene la tasa más alta de homicidios del mundo, 85.5 por cada cien mil habitantes según la ONU, atribuida en un 90% al narcotráfico, las pandillas juveniles y la policía corrupta, sometida ya a un proceso de depuración.