• Regístrate
Estás leyendo: Campesina peruana se enfrenta a gigante minera por su tierra
Comparte esta noticia
Viernes , 19.10.2018 / 16:07 Hoy

Campesina peruana se enfrenta a gigante minera por su tierra

Pese a ataques a su propiedad y amenazas, Máxima Acuña frena plan de Yanacocha.

Publicidad
Publicidad

Máxima Acuña mide poco más de metro y medio, pero ha sido clave en la detención de un gigantesco proyecto minero que amenaza con contaminar y quitarle sus tierras en los Andes del Perú. Esta flamante ganadora del mayor premio mundial de medio ambiente asegura que está dispuesta a dejar la vida en esta batalla.

La lucha de Máxima, reconocida hace una semana por la Fundación Goldman, inició en 2011, cuando el consorcio Yanacocha, integrado por la multinacional Newmont y la peruana Buenaventura, le pidieron que dejara sus tierras, cercanas a unos depósitos de oro, para desarrollar el proyecto minero Conga. Ellos aseguran que compraron todo ese territorio.

"Dicen que soy una mentirosa, que soy invasora. Yo tengo mis documentos, yo sé que esa es mi tierra. Por eso la defiendo con mi vida", nos dice Máxima en entrevista. Se trata de 25 hectáreas ubicadas en el sector de Tragadero Grande, un terreno que alberga siete manantiales de agua bajo un cielo celeste límpido, rodeado usualmente de verdor y pastizales.

"Soy propietaria desde 1994. Tengo mi documento de posesión, cuando compré la tierra, con todos los detalles", asegura Máxima.

Pero Yanacocha, la mayor aurífera de Sudamérica, asegura que ellos compraron todos los terrenos en 1996 y 1997, aunque hasta el momento no han podido acreditar la operación con ningún documento.

El proyecto Conga contemplaba el trasvaso de cuatro lagunas, con depósitos de oro, y una de ellas debía ser transformada en fosa para almacenar residuos. Las comunidades de la zona se opusieron alengando que la medida atentará contra la biodiversidad. Se desató una protesta que paralizó el proyecto.

La oposición de Máxima tuvo un papel relevante. Los choques con la minera han sido violentos y ella hasta sentenciada a tres años de cárcel, pero a fines de 2014 la justicia anuló la sentencia por considerar que ella no usurpaba ningún terreno. Ella ha denunciado una serie de actos de hostigamiento en los intentos de la empresa por tomar posesión.

La compañía mantiene controlado los accesos al lugar que ella reclama, con guardias particulares. Mejoró los caminos de acceso al lugar, pero esta campesina de 46 años, su esposo y sus cuatro hijos tienen prohibido ingresar por esa ruta, por lo que tienen que dar un rodeo de dos horas más para poder entrar a su casa, afirma su abogada Mirtha Vásquez, de la ONG Grufides. Agotada la vía penal, donde Máxima salió airosa, se ha iniciado un proceso civil que puede durar 20 años.

"La empresa pidió a la justicia impedir cambios en el predio hasta que termine el proceso. Y eso, por ejemplo, impedía sembrar para comer. Impugnamos esa decisión y se ha levantado esa medida", afirma la abogada. En los últimos días, Máxima ha denunciado acoso de la firma, incluso con disparos, algo que Yanacocha niega y aboga por encontrar una solución amistosa.

Pero Máxima tiene una posición clara: "Quemaron mis chozas, mataron mis animales, a mis perros. Me han amenazado diciéndome que por mi culpa no pueden trabajar, que nos van a sacar muertos de aquí... Prefiero perder la vida antes que entregar mi tierra. Esta es mi tierra".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.