El gran camino del 'Inka', obra de ingeniería del mítico imperio

Durante un año entero, desde este 26 de junio, una muestra en Washington dará cuenta de esta civilización.
Segmento de la obra.
Segmento de la obra. (Doug Mcmains/EFE)

Washington

El Museo Nacional de los Indios Americanos del Instituto Smithsonian muestra en Washington, a partir del 26 de junio, "el gran camino del Inka", la obra de alta ingeniería detrás del imperio inca, que 500 años después de su construcción sigue siendo utilizada y causa fascinación entre los ingenieros contemporáneos.

Los comisarios de la muestra, la primera bilingüe español-inglés que realiza este museo, decidieron utilizar la grafía 'inka' en vez de 'inca', ya que es la manera tradicional de escribirlo en quechua.

"Sin este camino posiblemente no habría habido imperio inca", afirma Ramiro Matos, comisario de la muestra "El gran imperio Inka, construyendo un imperio", que estará abierta hasta junio de 2018.

El imperio inca comenzó en el siglo XIV y floreció hasta la conquista española en 1532. El objetivo de la exposición es demostrar que los incas fueron "una gran civilización, igual que las antiguas civilizaciones del viejo mundo, como Roma, y como Persia y Egipto", explica Matos, antropólogo y arqueólogo peruano.

"El camino fue una herramienta estratégica cuidadosamente diseñada para servir la estructura del Estado", añadió Matos, que incluía más de cien provincias. El camino tiene entre seis y hasta 20 metros de ancho según los tramos.

La exposición explora a través de imágenes, mapas, maquetas y 140 objetos por qué y para qué los incas construyeron hace más de 500 años este camino de más de 24 mil millas de longitud, que los conquistadores españoles compararon con los caminos romanos.

"Es la obra más amplia arqueológica que existe en las Américas", explica José Barreiro, otro de los comisarios de la muestra, que cuenta que "ha habido muchas exposiciones sobre los incas, pero ésta es la primera dedicada a la ingeniería inca".

El Qhapaq Ñan, en quechua Camino del Señor, se extendió a seis países desde el sur de Colombia hasta el noroeste de Argentina, atravesando Ecuador, Perú, Bolivia, y Chile. Y cruza el desierto costero, los altiplanos, las altas cordilleras y valles.

Este camino, que la Unesco declaró en 2014 Patrimonio Mundial de la Humanidad, funcionó como una red compleja para la comunicación, el transporte, la expansión, la administración y el control político de un vasto y variado territorio a lo largo del imperio inca, también llamado Tahuantisuy, que significa "cuatro regiones juntas".

Tras la conquista española, el camino perdió su simbolismo, pero nunca su espiritualidad como espacio sagrado. Según Barreiro, se podría comparar con el significado que tiene para los católicos el camino de Santiago en España.

El visitante descubre Cuzco, corazón del universo inca, la capital que representa el centro físico, político y espiritual, de cuya plaza salían y regresaban todos los caminos del imperio inca.

La muestra recorre los cuatro suyus o regiones del imperio: el Chinchaysuyu, la región agrícola más importante; el Antisuyu, región de la selva amazónica; el Collasuyu, región de pastoreo de llamas y alpacas; y el Contisuyo, el camino hacia el mar.

Durante un siglo, los ingenieros incas usaron soluciones innovadoras desde puentes colgantes hasta el manejo de aguas en Machu Pichu, junto a la agricultura en terrazas. El camino tenía un sistema de posadas (tampus) para los viajeros y almacenes (colcas) para guardar las cosechas y los productos que transportaban.

Hoy en día medio millar de comunidades quechuas y aimaras siguen usando el camino, símbolo visible de la continuidad cultural.