El caballo de Troya bajo la renovación de la NSA

La “nueva” Agencia de Seguridad Nacional propuesta por la Casa Blanca deberá pasar ahora por el Congreso, donde muchos legisladores pretenden,  más que limitar sus controversiales funciones, ...
El general Keith Alexander, director del organismo.
El general Keith Alexander, director del organismo. (Brendan Smialowski/Reuters)

Londres

La semana pasada fue, sin duda, un momento decisivo en el debate de la NSA. Edward Snowden lo dijo el lunes, cuando algunos de los defensores más ardientes de la NSA —incluido el Comité de Inteligencia del Congreso y la Casa Blanca— dieron a conocer, repentinamente, propuestas similares respaldando el fin de la recolección de registros telefónicos por parte de la Agencia Nacional de Seguridad.

Evitar que el gobierno retenga los metadatos telefónicos de todos los estadunidenses sería, sin duda, muy bueno para la privacidad de éstos, pero si se lee entre las líneas legislativas, el gobierno podría no estar restringiendo la vigilancia masiva, sino incluyéndola permanentemente en la ley de EU.

En realidad, ninguna de las dos nuevas propuestas terminaría realmente con la vigilancia masiva, como proclamó National Journal; ni siquiera “terminaría con la recolección masiva” por completo, como sugieren la mayoría de los demás reportes. Hasta los autores lo saben: el título de la ley de Inteligencia del Congreso fue “Ley de finalización de la recolección masiva de datos” por solo un día antes de que se cambiara, tal vez porque como escribió Mike Masnick, de Techdirt, “el republicano Mike Rogers y su personal se dieron cuenta de que... era tan falso que no pudieron seguir adelante”.

Curiosamente, una gran parte de la ley del Congreso se concentra en maneras nuevas de que el gobierno recaude datos de los “proveedores de servicios de comunicaciones electrónicas”, también conocidos como empresas de Internet. Y luego hay una cláusula, señalada por Marcy Wheeler, que parece intentar evitar las impugnaciones legales a la ley una vez que sea aprobada.

Al menos la propuesta de la Casa Blanca insiste en “un nuevo tipo de orden de la corte” antes de cada búsqueda, pero el gobierno ya ha comenzado a deslizarse hacia territorios peligrosos.

De acuerdo con el primer reporte en del New York Times el lunes, la NSA solo podría buscar registros telefónicos bajo la propuesta de Obama si la agencia puede probar una sospecha razonable de terrorismo. Al final de la semana, la “hoja informativa” de la Casa Blanca decía que la NSA podría buscar “dentro de dos grupos” de registros telefónicos –potencialmente decenas de miles de personas– basándose en una frase aterradora “asuntos de seguridad nacional”.

¿Y todas las reformas que quedaron fuera de ambas propuestas? Como prevenir las búsquedas por “puertas traseras” sin una orden; evitar que la NSA debilite las encriptaciones comunes utilizadas por todos, o dejar intacta la recolección masiva de datos en lo referente a los ciudadanos del resto del mundo. Como escribió Shane Harris, de Foreign Policy, la NSA podría obtener más de esta ley que Snowden.

Si esto es todo lo que hará la administración Obama en lo referente a la reforma de vigilancia, no es suficiente.

Y para tener una idea de lo aterradora que probablemente será la ley de Inteligencia, solo hay que observar a los co-patrocinadores. El director del Comité de Inteligencia del Congreso, Mike Rogers, uno de los autores, ha acusado a Snowden de ser un agente ruso por meses, a pesar de que no existen pruebas. El republicano Peter King, otro patrocinador, ha hecho un llamado a que se enjuicie a los periodistas que revelaron el escándalo de la NSA. Y después de meses de defenderla como propia, ahora Keith Alexander, director de la NSA, dice que apoya la nueva propuesta para “terminar” con la recolección masiva de datos. Y estos son solo algunos ejemplos.

Roger y Alexander podrían retirarse, pero las cosas avanzan con rapidez tras bambalinas. La Casa Blanca, después de arrastrar los pies por meses, ahora implora al Congreso que actúe con rapidez. También se rumora que el Comité de Inteligencia del Congreso marcará su propuesta de ley y la enviará al Legislativo esta semana.

Todo está pasando con mucha rapidez y es impulsado por jugadores de ambos partidos que han engañado repetidamente al público estadunidense durante los diez últimos meses. Tal vez ha llegado el momento de escuchar la advertencia de George Carlin: “Por lo general, ‘bipartidismo’ significa que se está llevando a cabo un engaño más grande de lo habitual”.