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Domingo , 19.08.2018 / 13:15 Hoy

Bombero se disculpa con niña víctima del sismo en Italia

 "Perdónanos por haber llegado tarde" dice frente al ataúd de Giulia, de 10 años, quien murió abrazando a su hermana para protegerla durante el sismo que azotó el centro de Italia el miércoles.


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Uno de los rescatistas que encontró a las pequeñas Giulia Rinaldo, de 9 años, y su hermana menor, Giorgia de 4, escribió una carta para la primera, que falleció cubriendo con su cuerpo a su hermanita durante el sismo que azotó el pasado miércoles el centro de Italia. El rescatista leyó la carta frente al féretro de Giulia por no haber conseguido salvarla, por no haber llegado a tiempo.

Dice Andrea, el autor de la misiva: "Hola pequeña, solo di una mano para sacarte de esa prisión de escombros. Perdónanos por haber llegado tarde, lamentablemente ya habías dejado de respirar. Pero quiero que sepas, desde allá arriba, que hicimos todo lo posible para sacarte de allí.

"Cuando regrese a mi casa en L´Aquila sabré que hay un ángel que me mira desde el cielo y de noche serás una estrella luminosa. Adiós Giulia, aunque nunca me conociste te quiero mucho", remata el rescatista.

Massimo Caico, otro bombero que ayudó en el rescate de las niñas, dijo al periódico italiano La Repubblica, que la posición en la que había quedado el cuerpo de Giulia creó una bolsa de aire que permitió sobrevivir a Giorgia.

El bombero contó cuando un perro labrador negro, Leo, dio la primera señal de que había olfateado algo. Los socorristas comenzaron a cavar y lo primero que encontraron fue una muñeca, después una pierna humana fría que pertenecía a Giulia.

Caico vio que se movía el suelo "al ritmo de lo que podía ser una respiración".

"Quizá se abrazaron mientras dormían o por miedo, y el cuerpo de Giulia salvó a Giorgia", relató el bombero al diario.

Según medios noticiosos italianos, Giorgia se encuentra en estado de shock y prácticamente no habla.

La niña solo duerme, llora y pregunta por su muñeca y su madre, que también se recupera de las lesiones que sufrió a causa del sismo.

Ayer, en un funeral multitudinario, la pequeña Giulia fue despedida con lágrimas y orgullo.

El obispo Giovanni D'Ercole recordó, durante un funeral multitudinario, que alrededor de las 6 o 6:30 de la tarde del miércoles, 15 horas después del temblor, regresó a una iglesia en su diócesis en la localidad de Pescara del Tronto para recuperar el crucifijo del lugar.

A esa hora, a unos metros de la iglesia, los bomberos retiraban a mano escombros para rescatar a las dos hermanas, agregó.

"La hermana mayor, Giulia, cubrió con su cuerpo a su hermana menor, Giorgia. Giulia, muerta, Giorgia, viva. Estaban abrazadas", dijo D'Ercole.


JA

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