Bajo bombardeos, en Alepo escasean víveres y medicinas

La segunda ciudad de Siria enfrenta otro día de ataques del ejército local y de Rusia contra rebeldes y yihadistas.
Un hombre intenta caminar entre los escombros de la ciudad.
Un hombre intenta caminar entre los escombros de la ciudad. (Abdalrhman Ismail/ reuters)

Alepo

Alimentos y medicamentos son cada vez más escasos en los barrios rebeldes de Alepo, sometidos a intensos bombardeos del gobierno sirio y de su aliado Rusia, país acusado de “crímenes de guerra” y “barbarie” por los occidentales. Rusia acusa a su vez a la coalición internacional que encabeza Estados Unidos de responsabilidad directa en la organización y avituallamiento militar de la rebelión.

Por cuarta noche consecutiva, volvieron a caer ayer las bombas en el este de Alepo, segunda ciudad siria controlada en parte por la oposición armada siria desde 2012 y donde también operan el grupo yihadista terrorista Estado Islámico (EI o Daesh) y el grupo Al Nusra -hoy Jabhat Fatá al Saham, de Al Qaeda, que recibe financiamiento de Arabia Saudita según su propio líder Abú Mohamed al Golani.

El grupo EI está presente en partes de la provincia de Alepo (noroeste), capital económica de Siria, donde el gobierno del presidente Bachar Asad se enfrenta a las milicias árabe-kurdas (frente a las que ha sufrido varios reveses recientemente) y a algunos grupos rebeldes sirios opuestos a los yihadistas.

En Alepo fue muerto en agosto el vocero del EI, Al Adnani, primer reclutador de yihadistas para combatir en Siria y atacar Europa, en un ataque de EU, que interviene en Siria contra los yihadistas.

En Alepo, los bombardeos del gobierno mataron ayer a12 civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), por lo que el balance de muertos ascendió al menos a 140 –en su gran mayoría civiles– desde el jueves por la noche, cuando el ejército sirio anunció una gran ofensiva para reconquistar la totalidad de Alepo.

Según el OSDH, el número total de víctimas fatales en Alepo y en la provincia homónima se eleva ahora a 248, desde el reinicio de los bombardeos hace una semana.

Los casi 250 mil habitantes de los barrios rebeldes de Alepo no reciben ayuda del exterior desde hace unos dos meses. Y desde el sábado no tienen agua por los bombardeos, según Unicef.

Los hospitales “se encuentran bajo fuerte presión por el número elevado de heridos y la falta de sangre disponible”, causada en parte por “la ausencia de cirujanos especializados en transfusiones” dijo un responsable a la agencia de noticias AFP. “Por ello, los heridos de gravedad son inmediatamente amputados”. Según la organización Save the Children, cerca de la mitad de los pacientes en los hospitales son niños.

En Nueva York, las potencias occidentales arremetieron el domingo contra Moscú en una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU. “Lo que Rusia apoya y hace (en Alepo) no es lucha antiterrorista, es barbarie”, dijo la embajadora de EU, Samantha Power. Pero Rusia replicó ayer deplorando “el tono y la retórica inadmisibles” de EU y del Reino Unido, que son “incluso susceptibles de dañar nuestras relaciones”.

El embajador británico Matthew Rycroft aludió por su parte a la posibilidad de acudir a la Corte Penal Internacional de La Haya, competente para los crímenes de guerra. La última tentativa del Consejo de seguridad se saldó con un veto ruso.