Ofensiva militar israelí abre el riesgo de otra guerra

La operación 'Barrera protectora' contra Hamás en Gaza es el efecto de una nueva escalada del conflicto bilateral.
Los ataques de la aviación de Israel a palestinos de Beit Hanun, norte de Gaza, dejaron varios muertos.
Los ataques de la aviación de Israel a palestinos de Beit Hanun, norte de Gaza, dejaron varios muertos. (Said Khatib/AFP)

Gaza,Tel Aviv

En medio de la noche comenzaron ayer los ataques aéreos israelíes contra Gaza. La fuerza aérea bombardeó decenas de objetivos en el estrecho enclave palestino, entre ellos viviendas de activistas de Hamás. La organización radical, que gobierna la franja de Gaza, había lanzado en 24 horas más de 100 cohetes contra localidades israelíes.

Casi dos años después del último enfrentamiento importante en la región, al gobierno israelí parece habérsele acabado la paciencia y lanzó una nueva operación militar. Tras el fracaso de los esfuerzos de mediación egipcia, decidió incluso movilizar a miles de reservistas.

La operación Zuk Eitan ("Barrera protectora") es el efecto de una nueva escalada del conflicto bilateral, que comenzó con el secuestro el 12 de junio de tres adolescentes israelíes en Cisjordania, hallados muertos 19 días después. Hamás rechazó las acusaciones de Israel de ser responsable del hecho –que se atribuyó finalmente un grupo yijadista desconocido.

"La misión será tan larga como sea necesario", dijo el vocero militar israelí Peter Lerner, que aclaró que podría ser ampliada y transformada también en una ofensiva terrestre. Israel quiere asestar un duro golpe a Hamás y poner freno al incesante lanzamiento de cohetes.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intentó en un principio evitar una operación de este tipo, lo que le valió un fuerte cuestionamiento del sector más de derecha de su gobierno. Ministros como Naftali Bennett, del Partido de los Colonos, o el de Exteriores, Avigdor Lieberman, lo acusaron de tener una actitud demasiado vacilante ante Hamás. Incluso, Lieberman rompió el lunes la alianza de su partido con el Likud de Netanyahu.

Como sea, la acción contra Hamás, que hace casi un mes formó un gobierno de unidad con el moderado partido Al Fatah de Mahmud Abas, en Cisjordania, supone grandes riesgos. Tras el secuestro y crimen de los jóvenes israelíes y el posterior asesinato en represalia de un adolescente palestino, la situación está caldeada. Cada día se registran disturbios en los territorios palestinos, incluso en las zonas israelíes habitadas por árabes.

Israel podría verse forzado a enfrentar una nueva guerra en Gaza y un nuevo levantamiento palestino. Desde el último gran enfrentamiento, en noviembre de 2012, Hamás pidió calma e intentó tranquilizar a los demás grupos militantes. Pero la organización fue apartándose de esa política, tras el creciente aislamiento mundial y la ola de detenciones de cientos de sus miembros en Cisjordania por los israelíes.

Según analistas, Hamás, que ha recibido duros golpes, es hoy peligrosa como un animal herido. Y por eso dicen que los ataques con cohetes contra Israel parecen un desesperado intento de liberación. Entre los miembros de Hamás detenidos hay hombres que habían sido liberados en 2011 a cambio del soldado israelí Gilad Shalit. Hamás exigió su inmediata liberación, así como el levantamiento del bloqueo al pequeño territorio costero rodeado por Israel y el Mediterráneo.

Con los cambios en el mundo árabe, Hamás perdió apoyo en Líbano y Siria. Y desde el golpe militar en Egipto, en 2013, contra el presidente islamista Mohamed Mursi, también se quedó sin su principal aliado en El Cairo.

"La principal lección de los últimos años es que Hamás hizo una mala evaluación de la naturaleza de la primavera árabe y de las dificultades que conllevaría", opina Yezid Sayigh, del instituto de investigación política Carnegie Middle East Center, con sede en Líbano.

En Gaza se cortó el flujo de dinero y la organización radical islámica palestina ya no puede pagar los sueldos de decenas de miles de empleados. Por eso crece la presión y la frustración de los 1.8 millones de habitantes del enclave costero. La alianza con la rival Al Fatah del presidente palestino Abas tampoco se convirtió en el salvavidas que esperaban.

El analista militar del sitio de noticias Ynet escribió que el brazo armado de Hamás, las Brigadas Al Qassam, es el que está más interesado en una confrontación con Israel. "El ala política fue relegada y perdió el control", indicó Ron Ben Jishai.