¿A quién beneficia la crisis del 'shutdown' en EU?

Es posible que el cierre forzado del gobierno perjudique a la oposición, pero las dos partes tendrán que negociar.
Museos, parques nacionales y hasta la NASA quedaron restringidos desde el martes en su personal.
Museos, parques nacionales y hasta la NASA quedaron restringidos desde el martes en su personal. (CJ Gunther/EFE)

Washington

Nadie puede predecir hoy el resultado del cierre (shutdown) parcial del gobierno federal en vigor desde el martes y que es el número 18 desde la reforma presupuestaria de 1976 y el primero desde 1995. De no haber un acuerdo el 17 de octubre sobre el aumento del techo de la deuda, el país se encontrará en default de pago. El presidente Barack Obama está determinado a no ceder, aprovechando la impopularidad de la decisión del bloqueo republicano, considera el académico y politólogo Vincent Michelot, experto en Estados Unidos.

La crisis es imputable a un grupo de representantes republicanos en la Cámara baja sometidos o afiliados al movimiento Tea Party, representados por una minoría de unos 50 diputados sobre los 235 de la mayoría republicana. El grupo, añade Michelot, “decidió romper con las anteriores prácticas de negociación al ligar el voto sobre la ampliación del presupuesto federal y el aumento del techo de la deuda a concesiones de la presidencia tomando de rehén las dos votaciones para lograr concesión sobre la principal ley de Obama”.

El Tea Party tuvo éxito en momentos en que se les creía débiles, tras la reelección de Obama a un segundo mandato. El fracaso del candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, fue ampliamente imputado a su tentación de ceder a los extremos, sobre todo en el migratorio.

El líder republicano de la Cámara baja, John Boehner, considerado como uno de los spekears más débiles de la historia de la Cámara, no logró imponer una disciplina de partido a esa minoría de radicales. “Boehner no estuvo en posición de oponerse dado que, sin ellos, ya no habría mayoría y porque no quiso arriesgarse a aparecer como el que comprometió la pureza conservadora de los representantes republicanos”, añade Michelot, que ve en él a una víctima colateral de la crisis política.

¿En qué podría ser favorable a Obama el desenlace de esta crisis?

El optimismo de la Casa Blanca se ve confortado por una opinión pública mayoritariamente favorable al presidente en esta coyuntura. Así, más de seis de cada diez estadunidenses se dicen a favor de la manera en que los republicanos manejaron el tema del presupuesto, según un sondeo de ABC News/Washington Post del 30 de septiembre. Una opinión que la presidencia no ha dejado de aprovechar rechazando la responsabilidad de la crisis y llamando a los republicanos al “patriotismo económico”.

El anterior shutdown contra el presidente demócrata Bill Clinton, en 1995-1996, ofrece un precedente reconfortante para la administración Obama. En la opinión pública, el cierre fue ampliamente favorable a Clinton y devastador para la imagen del campo republicano. La pregunta sigue siendo saber si un cierre prolongado de los servicios públicos, y su impacto económico, no tendrá al final efectos negativos para la imagen presidencial, quien por otro lado apuesta al éxito de la parte más visible del “Obamacare”, en vigor desde el martes, en especial la instauración de subvenciones para ofrecer un seguro de salud a los casi 50 millones de norteamericanos no asegurados y ganarse así el apoyo de un sector más amplio de la sociedad.

¿En qué podría beneficiar el bloqueo a los republicanos?

Esta crisis política ocurre en momentos en que Obama se encuentra en una mala posición en los sondeos y los republicanos apuestan a un fracaso de la aplicación del “Obamacare”, lo cual no se excluye en vista de la complejidad del sistema y de las debilidades previstas de parte de los asegurados potenciales.

La crisis podría ser vista también como el resultado del fracaso de Obama en convencer a los estadunidenses en 2010 sobre el fundamento de la reforma de salud.

Según Michelot. Obama podría quedar en una posición difícil si dentro de su partido y del Republicano, las personalidades más moderadas, que hasta ahora se han mantenido en un segundo lugar, decidan llegar a una solución de compromiso al cual podría llegarse. Un compromiso favorable a ambas partes basado en elementos menos visibles y dolorosos que el “Obamacare”, pero que debe incluir un acuerdo sobre los dos temas: presupuesto y deuda.