Júbilo en El Salvador por beatificación de Romero

El papa Francisco dijo ayer que no hay impedimento para la beatificación del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, quien fue asesinado en 1980 por fuerzas de ultraderecha.
Decenas de salvadoreños marcha en el 31 aniversario del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en 2011.
Decenas de salvadoreños marcha en el 31 aniversario del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en 2011. (AP/Archivo)

San Salvador

Políticos y religiosos de El Salvador expresaron júbilo y esperanza por la pronta beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien era arzobispo de San Salvador cuando fue asesinado por un comando ultraderechista en marzo de 1980.

El presidente Salvador Sánchez Cerén recibió con satisfacción las declaraciones del papa Francisco respecto a que “no hay algún impedimento” para la beatificación de monseñor Romero, a quien calificó como “hombre de Dios”.

"Estamos seguros que esta tierra en la que vivió el martirio monseñor Romero también vamos a recibir sus bendiciones y vamos a salir adelante siempre en temas tan importantes como la seguridad, el crecimiento económico", acotó el mandatario.

"Estamos sumamente complacidos por el interés y determinación de su Santidad, el papa Francisco, por avanzar en el proceso de beatificación de nuestro líder espiritual monseñor Romero", apuntó por su parte el ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, Hugo Martínez.

En una conferencia de prensa, el papa aseguró el lunes que el proceso de beatificación de Romero estaba en "el camino normal" y que ya no estaba "bloqueado" por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

"El papa Francisco reconoció en sus declaraciones la trascendencia de la figura de monseñor Romero y reiteró que éste es un proceso que debe continuar apegado a los procedimientos definidos por la Santa Sede tal como en su momento se lo expresó al presidente Sánchez Cerén en la audiencia privada a finales de abril pasado", dijo el jefe de la diplomacia salvadoreña. "Estamos muy optimistas con este nuevo impulso por la causa de monseñor Romero", agregó.

Monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando de ultraderecha cuando era arzobispo de San Salvador, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital "La Divina Providencia", dedicado a curar enfermos de cáncer en fase terminal.

Un francotirador se encargó de ejecutar lo que fue una conspiración encabezada supuestamente por el ex mayor de inteligencia, ya fallecido, Roberto D'Aubuisson, quien en 1983 fundara el actual partido de derecha más importante de El Salvador, el Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Romero nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, en el departamento de San Miguel, al oriente de El Salvador. Era el segundo de ocho hermanos, hijos del matrimonio formado por el telegrafista y empleado de correos Santos Romero y Guadalupe Galdámez. Fue investido como arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977.

 

Analistas nacionales e internacionales estiman que el asesinato de Romero fue crucial para el estallido de la guerra civil en 1980 entre la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el Ejército.

"Lo vemos como una buena noticia para el país y para Latinoamérica en su conjunto; monseñor es una persona de Dios que representa un legado para nuestra fe. El compromiso y el testimonio de monseñor Romero no puede quedarse olvidado", aseveró el religioso Félix Arévalo, coordinador de la Iniciativa por la Vida y por la Paz.

Finalmente, monseñor Ricardo Uriostes, presidente de la Fundación Oscar Romero, afirmó: "Las palabras del papa Francisco vienen a dar seguridad del proceso de beatificación, sin importar cuándo sea la beatificación, pero el solo hecho de que el papa hable, viene a dar total seguridad".