La batalla por Tikrit, cuna de Sadam Husein

La ofensiva de las milicias ultrarradicales sunitas contra el poder chiita central es resistida por el ejército iraquí, que intenta mantener el control en ciudades claves del norte del país, que ...
En Arbil, en el Kurdistán iraquí, compras en vísperas del Ramadán.
En Arbil, en el Kurdistán iraquí, compras en vísperas del Ramadán. (Ahmed Jadallah/Reuters)

Bagdad

La televisión estatal iraquí hace todo lo posible para apoyar la lucha de su ejército. Desde hace días, el canal de televisión Al Iraqiya muestra una y otra vez imágenes de soldados en el campo de batalla, a los que califica de “héroes” cuya misión es “limpiar” la ciudad de Tikrit de “bandas terroristas”.

Las imágenes muestran a hombres uniformados, cargados con metralletas, bandas de munición al pecho y lanzagranadas sobre los hombros. Un reportero al que le falta el aliento informa detalladamente desde el desierto iraquí sobre el inicio de la operación aire-tierra. Después, pregunta una y otra vez a los soldados: “¿Tiene miedo?” Y la respuesta es siempre: “No”. Mientras, otro grita: “Estamos preparados para todo”. La temperatura prevista superará los 40 grados centígrados.

La propaganda estatal muestra claramente lo importante que resulta hacerse con el control de Tikrit para el gobierno iraquí. Bagdad se propone movilizar todas sus fuerzas para hacerse con esta ciudad situada a 170 km al noroeste de la capital. Y es que en la lucha contra la milicia sunita Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) y sus aliados locales, Tikrit es clave, simbólica y estratégicamente.

Primero, está el simbolismo: en el área de Tikrit nació el dictador Sadam Husein, que vino al mundo en la cercana localidad de Al Awya. Y allí fue enterrado tras su ejecución a finales de 2006, no lejos de las tumbas de sus hijos Udai y Kusai. Por eso, no sorprende que el sábado el ejército iraquí informara al poco de comenzar su ofensiva de la presunta toma de Al Awya.

Pero además, estratégicamente Tikrit también tiene un papel clave: la ciudad se encuentra en una de las principales vías que comunican Mosul, la segunda ciudad del país (más al norte), y la capital, actual objetivo de los extremistas. Hace ya más de dos semanas que el EILL y sus aliados controlan el tramo entre Mosul y Tikrit. Si la milicia mantiene Tikrit, desde aquí podrían atacar muy rápidamente Bagdad. Los siguientes objetivos serían la ciudad de Samarra, centro de peregrinación chiita, y el aeropuerto militar de Al Balad, antaño una importante base estadunidense y con un peso estratégico decisivo. Al parecer, el EIIL ya ha atacado la zona.

El ejército iraquí desplegó varios cinturones defensivos en torno a Bagdad. Hay cuatro divisiones, cada una de unos 15 mil hombres, según dijo el director del comité de crisis, general Ali al Saidi, al diario alemán Welt am Sonntag. También un estudio del think tank estadunidense Institute for the Study of War (ISW) señala que aún no es el momento de que el EIIL inicie su ofensiva sobre Bagdad. No obstante, los extremistas sunitas sí tienen capacidad para sacudir la capital con atentados terroristas, como ocurrió hace unos días en el barrio mayoritariamente chiita de Kasimiya con saldo de al menos 23 personas muertas.

Además, las milicias poseen artillería con la que podrían atacar las zonas protegidas de Bagdad. En la capital “no hay ningún lugar seguro ante la amenaza”, concluye el informe del ISW. Un objetivo potencial sería el parlamento iraquí, que el martes se reunirá por primera vez tras los comicios de finales de abril para elegir un nuevo gobierno.