Un ex banquero, ministro de Economía del nuevo gobierno francés

El gabinete nombrado por el presidente Hollande no cuenta con representantes del ala izquierda del Partido Socialista, opuestos a su política de austeridad.
El presidente francés, Francois Hollande (d) conversa con Emmanuel Macron (i), nuevo ministro de Economía, el pasado 26 de marzo
El presidente francés, Francois Hollande (d) conversa con Emmanuel Macron (i), nuevo ministro de Economía, el pasado 26 de marzo (AFP)

París

El presidente francés, François Hollande, nombró hoy un nuevo gobierno sin los principales representantes del ala izquierda del Partido Socialista (PS) que criticaban su política de austeridad y con un ex banquero de negocios como ministro de Economía.

Emmanuel Macron, un exbanquero de negocios de 36 años y hombre de confianza de Hollande, sustituye así a Arnaud Montebourg, cuyas críticas a la política económica del gobierno provocaron la peor crisis política de la actual presidencia.

La designación de Macron, quien es partidario de una línea más liberal y no es miembro del PS, demuestra que Hollande y el primer ministro Manuel Valls optaron por dejar de lado las críticas de los partidarios de una política más social, en momentos en que Francia tiene un alto índice de desempleo. El nuevo gobierno tiene 16 ministros, ocho hombres y ocho mujeres.

Se mantienen en sus cargos el ministro de Exteriores y número dos del gobierno, Laurent Fabius, el ministro de Defensa, Yves Le Drian, o la ministra de Justicia, Christiane Taubira. Najat Vallaud-Belkacem, quien era ministra de la Juventud y de Deportes, se convierte en la nueva ministra de Educación, sustituyendo así a Benoit Hamon, otro representante del ala izquierda del PS que había apoyado las críticas de Montebourg.

Hollande había pedido a Valls la formación de un gobierno con una línea y unos comportamientos "claros", según el Elíseo. "Los comportamientos tienen que garantizar la coherencia, el respeto y la solidaridad", añadió. El objetivo de Valls era anunciar un gobierno más homogéneo, sin Montebourg, quien atacó duramente la política económica de austeridad durante el fin de semana, Hamon, ni la ministra de Cultura, Aurélie Filippetti.

Hollande y Valls se encuentran en mínimos en los sondeos (17% de aprobación para el presidente y 34% para el primer ministro, según el barométro Ipsos-Le Point del lunes) y la situación económica no mejora: el crecimiento se estancó en el primer semestre y el desempleo sigue subiendo, cerca del 11%.

Los editorialistas franceses hablaban hoy de una grave "crisis de régimen", tras el anuncio de una remodelación y la salida anunciada de los tres ministros partidarios de una política más social, menos de cinco meses después del nombramiento de Valls a la cabeza del poder ejecutivo.

Sorprendiendo a todos, Valls y Hollande decidieron el lunes cortar por lo sano para poner fin al desacuerdo entre los partidarios de la línea oficial -recuperar la competitividad del país ayudando a las empresas y recortando el gasto público- y los partidarios de una política alternativa hostil a "la reducción a marcha forzada de los déficit públicos", considerada contraproducente para el crecimiento y dañina para las clases populares.

Falta de apoyos

De todos los gobierno de la V República, instaurada en 1958, el gobierno Valls I ha sido de los más cortos: sólo le han superado en brevedad los formados entre elecciones presidenciales y legislativas. Ni Valls ni Hollande se han expresado todavía sobre la crisis de gobierno. La composición del nuevo gobierno corre el peligro de agravar la falta de apoyos del presidente socialista elegido en mayo de 2012.

Los socialistas y sus aliados radicales cuentan con 305 diputados, cuando la mayoría absoluta es de 289. Pero un grupo de diputados rebeldes que han multiplicado las críticas a la política económica y social del gobierno hacen peligrar esta mayoría parlamentaria.

Elegido con el apoyo de los ecologistas y de parte de la extrema izquierda, Hollande ya no cuenta ni con estos últimos, prácticamente en oposición, ni con los Verdes, que abandonaron el gobierno al asumir Valls las riendas del ejecutivo.

Varios responsables políticos de todos los bandos hablaban el lunes abiertamente de una posible disolución de la Asamblea Nacional en respuesta a la crisis gubernamental, empezando por la presidenta del Frente Nacional (extrema derecha), Marine Le Pen.