Oposición intensifica la presión contra Maduro

Una nueva etapa de protestas inició ayer en Venezuela según la coalición MUD, que pretende permanecer “más tiempo en las calles” para impedir la Asamblea Constituyente.
El presidente Nicolás Maduro defiende una “Constituyente popular”.
El presidente Nicolás Maduro defiende una “Constituyente popular”. (Reuters)

Caracas

Miles de opositores marcharon ayer en Caracas en lo que definieron como el inicio de una etapa de mayor presión contra el presidente Nicolás Maduro y su proyecto de Asamblea Constituyente.

Los manifestantes intentaron avanzar hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, en el centro de la capital, pero fueron bloqueados por militares con bombas lacrimógenas, chorros de agua a presión y perdigones.

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El chavismo, en tanto, se movilizó en esa zona en respaldo a la iniciativa oficial para reformar la Constitución.

Fueron las primeras manifestaciones después de que la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamara el domingo a “escalar” las protestas para impedir la Constituyente, a la que considera un “fraude” de Maduro para eludir elecciones y aferrarse al poder.

Los dirigentes de la MUD no han detallado en qué consistirá dicha escalada, aunque anticiparon que las acciones prevén permanecer más tiempo en las calles.

Desde que comenzaron el pasado 1 de abril, las protestas dejan 59 muertos y más de un millar de heridos, según la Fiscalía, así como unos 3 mil detenidos, según la ONG Foro Penal.

Como ha sucedido cada vez que la oposición trata de marchar hacia el centro de Caracas, la principal autopista de la ciudad era escenario de choques entre cuerpos de seguridad y manifestantes, que lanzaban piedras y cocteles molotov contra los uniformados. También se registraban disturbios en otras áreas del este y el oeste de la capital.

Mientras, una neurálgica avenida del centro, donde están importantes oficinas públicas y a través de la cual se puede llegar al palacio presidencial de Miraflores, amaneció bloqueada con barreras metálicas de la Guardia Nacional.

El oficialismo marchó hacia El Calvario, emblemático paseo de la zona, para respaldar la Constituyente, que Maduro define como un poder, incluso por “encima de la ley”, dirigida a resolver la grave crisis venezolana.

La Constituyente “es prácticamente una elección interna del PSUV”, dijo a periodistas durante la marcha opositora el ex candidato presidencial Henrique Capriles, en alusión al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela.

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Según la oposición, el sistema planteado para elegir a los asambleístas permitiría al chavismo ganar la mayoría de los delegados, aun con menos votos. También rechazan que Maduro no quiera someter la iniciativa a referendo.

La Constituyente busca “instaurar un régimen comunista y liquidar la democracia para siempre”, según Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, único poder controlado por la oposición.

El lunes también se registraron protestas en otras ciudades como San Cristóbal (estado Táchira, fronterizo con Colombia), donde dos taxis y un autobús fueron quemados para trancar vías.

El gobierno y la oposición se culpan mutuamente de la violencia desencadenada en casi dos meses de manifestaciones en todo el país. Maduro acusa a sus adversarios de “actos de terrorismo” para dar un golpe de Estado, mientras que estos le responsabilizan por una “brutal represión”.

Mientras, el presidente de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral), el opositor Julio Borges, amenazó al banco de inversiones estadunidense Goldman Sachs con desconocer una compra de bonos por 2 mil 800 millones de dólares al gobierno de Maduro.

“Dada la irregular naturaleza de esta transacción y los absurdos términos financieros en detrimento de Venezuela y su gente, la Asamblea Nacional” investigará la operación y recomendará “a cualquier gobierno democrático futuro que no reconozca o pague esos bonos”, advirtió Borges en una carta al banco.

La Asamblea Nacional sostiene que este tipo de operaciones tiene que contar con su aval.

El Legislativo venezolano es controlado por una amplia mayoría opositora, aunque sus decisiones son consideradas nulas por el Tribunal Supremo de Justicia, acusado a su vez de estar al servicio de Maduro.

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Según publicó el domingo el diario estadunidense Wall Street Journal, Goldman Sachs cerró una compra de bonos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) con un descuento de 69%. El banco estadounidense acordó pagar 865 millones de dólares al Banco Central de Venezuela (BCV) -31 centavos por dólar- por la adquisición de títulos emitidos en el año 2014 con vencimiento en 2022 que valen 2 mil 800 mdd.

Según aseguró Borges, la transacción le otorga un “salvavidas a un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos de los venezolanos”, al tiempo que denunció el “abismal” descuento recibido por la inversora.

RMR