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Sábado , 20.10.2018 / 19:30 Hoy

Aumentan a 65 los muertos en el naufragio en China

Mientras las autoridades afirman que un tornado pudo causar el accidente en el río Yangtsé, los socorristas siguen buscando supervivientes del crucero del "Estrella Oriental" y los familiares de los más de 300 desaparecidos dudan de la versión ofi

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La cifra de muertos en el naufragio del Estrella Oriental en el río Yangtsé, en el centro de China, se ha elevado a 65 después de que 39 cuerpos sin vida fueran recuperados esta noche desde dentro del barco, mientras se han hallado otros a unos 50 kilómetros río abajo del lugar del naufragio., informó hoy la cadena oficial CCTV.

En un intento a contrarreloj por encontrar supervivientes, los equipos de rescate comenzaron esta noche a perforar la parte del casco de la embarcación -que se dio la vuelta en el naufragio- que sobresalía del agua del río.

Los expertos tomaron esta decisión después de que al parecer se escucharan ruidos desde el interior del barco, lo que les llevó a pensar que podría haber quedado atrapado oxígeno en esa parte del barco y, por lo tanto, haber gente viva respirando.

No obstante, a primera hora de hoy no se ha informado de ningún rescate. La persistente lluvia y la rapidez de las corrientes del Yangtsé donde se encuentra la embarcación hundida casi en su totalidad complicaban ayer el trabajo de los equipos desplazados al lugar.

De momento, son sólo catorce las personas que han sido rescatadas con vida del navío, que transportaba a 456 en una ruta turística de más de diez días desde una ciudad del este hasta el centro del país.

Las autoridades volvieron a afirmar ayer que un tornado fue la causa del accidente, si bien algunos familiares de desaparecidos -ahora más de trescientos- dudan de que fuera así y critican que no les dejen acceder al lugar donde trabajan los equipos del rescate.

De momento, el Gobierno les ha ayudado con el traslado a Jianli, encargándose de sus comidas y ubicándoles en hoteles, donde de momento les obliga a permanecer. "Nos vamos enterando de lo que nos pasa por los medios", criticaba ayer un hombre de avanzada edad a las puertas de un hotel de Jianli, mientras preparaba una expedición al río junto a otros cuatro afectados más.

Mientras, los equipos de rescate continúan buscando supervivientes del crucero hundido.

Bajo una lluvia intensa, los equipos de rescate con el apoyo de un centenar de buzos seguían registrando el casco del "Dongfangzhixing" ("Estrella de Oriente"), que se hundió a quince metros de profundidad. Los socorristas empezaron a perforar el fondo de la embarcación para asegurarse de que no quedaba nadie en el interior, según la agencia china Xinhua.

"El barco se hundió en muy poco tiempo, así que puede haber aire atrapado en el casco (...), lo que significa que puede haber supervivientes", explicó Li Qixiu de la Universidad de Ingeniería Naval, citado por Xinhua. El "Estrella de Oriente" cubría la ruta entre dos antiguas capitales chinas, Nankín (este) y Chongqing (centro) y naufragó en la región de Jianli (provincia de Hubei).

Según la Oficina Estatal de Meteorología, un tornado golpeó brevemente la región de Jianli, acompañado de vientos de más de 117 km/h y de precipitaciones de más de 64 mm en una hora. Duró entre 15 y 20 minutos, a la hora en la que el navío naufragó, aunque la oficina no precisó su localización ni su trayectoria exacta.

Esto coincidiría con la versión de dos rescatados, el capitán y el ingeniero jefe, que declararon que el barco había sido atrapado por un "tornado". Los dos hombres estaban en manos de la policía para las labores de la investigación.

Pocas esperanzas

Con todo, las esperanzas de encontrar supervivientes parecían hoy ínfimas. En Shanghái, de donde eran originarios un centenar de pasajeros, los allegados de los desaparecidos se dejaron llevar hoy por la cólera ante el ayuntamiento, indignados por la falta de noticias.

Un vivo enfrentamiento tuvo lugar con las fuerzas de orden, que querían dispersarlos, contaron los allegados a la AFP. En un hospital de Jianli, una pareja buscaba desesperadamente a un tío y una tía desaparecidos en el naufragio.

"Hemos conducido toda la noche" desde Nankín, a 750 kilómetros, declaró la mujer. "Su hijo pudo acudir al lugar del drama", señaló, agregando: "no sabemos gran cosa". Muchos familiares se quejaban de la poca información aportada por las autoridades.

Desde el Vaticano, el papa Francisco envió un mensaje de pésame "al pueblo chino en este momento difícil", asegurando que él "rezaría por las víctimas, sus familias y todos los implicados en las tareas de rescate".

Control de los medios

El acceso al lugar del naufragio está estrictamente controlado, con cordones policiales situados a dos kilómetros de la zona. Según una directiva de las autoridades publicada por el medio independiente China Digital Times, "toda cobertura (del naufragio) debe utilizar información publicada por medios reconocidos" por las autoridades.

El barco se hundió en menos de dos minutos con 456 personas a bordo, la mayoría jubilados, según un registro oficial que incluye a los pasajeros y a los miembros de la tripulación y que no menciona ningún extranjero.

A la espera de los resultados de la investigación, el ministerio de Transportes indicó que el barco, con una capacidad total de 534 personas, no estaba sobrecargado.

Los socorristas deben afrontar fuertes corrientes y una ausencia casi total de visibilidad, indicó en televisión un responsable de salvamento, Zhang Jianxin. China lanzó una importante operación de rescate supervisada por el primer ministro Li Keqiang y en la que participan miles de personas.

Las autoridades disminuyeron el caudal de las turbinas de la famosa represa de las Tres Gargantas, situado aguas arriba en el Yangtsé, el más largo de Asia (6,300 km), para facilitar las operaciones de los socorristas acuáticos.


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