Tras los ataques y el dolor, solidaridad y coraje...

Pese a que las calles se ven solitarias y la tristeza se siente en el ambiente, los ciudadanos buscan reponerse.
Ordenan cerrar la Torre Eiffel por tiempo indefinido.
Ordenan cerrar la Torre Eiffel por tiempo indefinido. (Yves Herman/Reuters)

París

Sí la noche del viernes la tragedia enlutó a los franceses y llenó de horror y miedo a los parisinos, desde las primeras horas de este sábado su respuesta fue por completo la opuesta.

Al horror que reflejaron los diarios en sus portadas, la actitud fue la solidaridad y el coraje frente al desafío planteado por los atentados terroristas.

Así lo hicieron desde los asistentes al Estadio de Francia, que aguardaron pacientes durante horas de la madrugada para poder salir cantando la Marsellesa, hasta quienes llegaron a los hospitales a donar sangre para los heridos —352, según el último reporte de la Prefectura—, lo que da una idea del tamaño de la tragedia en que murieron 129 personas y 88 quedaron heridas de gravedad.

También lo hicieron así los parisinos que llevaron miles de ramos de flores y veladoras a la Plaza de la República, el mismo lugar que los reunió en enero de este año tras el ataque a la revista satírica de Charlie Hedbó, así como a los seis puntos atacados por los terroristas del Estado Islámico.

Es la expresión de un país que izó su bandera a media asta y decretó tres días de luto, anunciados por su presidente, François Hollande. De un país que arrancó este trágico 2015 con el ataque contra los periodistas de Charlie Hebdo en enero y que lo termina con esta noche trágica, el vendredi noir, en noviembre.

Mientras el Consejo de Ministros analiza si eleva el nivel de la alerta y los partidos políticos suspendieron sus campañas políticas para las elecciones de diciembre, la ciudad está irreconocible.

Las calles que deberían haber estado llenas de gente estuvieron totalmente vacías, lo mismo que las típicas terrazas donde los franceses salen a beber café o alguna copa, que los restaurantes o los centros comerciales, como las Galerías Lafayette, tan cerradas como el Louvre o la Torre Eiffel.

Hay tristeza y ese orgullo que caracteriza a los franceses está tocado, en un año que quieren borrar de sus mentes cuanto antes porque los ataques terroristas les han alterado su forma de vida.

Las únicas zonas donde se ve gente —multitudes de curiosos, vecinos y periodistas— son los sitios donde ocurrieron los ataques a los bares-restaurantes Le Carillon, Le Petite Cambodge y muy a los lejos —porque es imposible acceder hasta allí— en los alrededores de la sala Bataclan, donde fueron asesinadas unas 80 personas.

En todas estas zonas se reunieron decenas de personas, casi todas depositando flores, encendiendo velas, y colocando algún mensaje para los fallecidos, en un ambiente de respeto, dolor y dignidad. Una calma que rompe el trajín de los reporteros que llegaron de muchas partes del mundo para informar.

Otro sitio que se ha convertido en un punto de encuentro es la emblemática Plaza de la República, donde cientos de personas se reunieron también llevando flores y encendiendo velas, con la música de fondo de algunas canciones de John Lennon.

El mensaje del gobierno ha sido de fuerza, pero también se ha pedido a la gente que evite salir de sus casas en caso de no ser urgente.

Los parisinos han seguido las instrucciones al pie de la letra y se puede ver una ciudad totalmente vacía, triste, aunque algunos de ellos sienten rabia y expresan que quieren que la normalidad vuelva cuanto antes.

Muchos agentes de policía, sirenas por las calles, y en los aeropuertos patrullajes de soldados. Seguridad, en todas partes…

Los comercios también resienten la resaca de la pesadilla vivida, lo mismo que los hoteles, que han recibido cientos de cancelaciones de clientes que han preferido no viajar hasta esta ciudad por cuestiones de seguridad.

Algo que también llama la atención es ver oscura y cerrada la Torre Eiffel, el mayor símbolo de París y de Francia, el símbolo de la fortaleza del país.

La torre estará cerrada hasta nuevo aviso porque las fuerzas de seguridad señalan que es un blanco potencial de atentados. También están cerrados cines, teatros, y muchos lugares públicos.

Los parisinos quieren que esta pesadilla termine ya y que la normalidad vuelva a sus vidas cuanto antes.