La herida hecha a París va a tardar en sanar

Andrés Meléndez, un colombiano que trabaja en el sector de la hostelería y que vive en París desde hace 19 años, dijo que los atentados provocarán un clima de odio y fragmentación en la sociedad.
Políticamente, nadie gana.
Ataque París (Christian Hartmann/Reuters)

París

La herida va tardar mucho en sanar, se ha golpeado a la sociedad parisina y no a puntos turísticos, ni estratégicos", expresa Andrés Meléndez, un colombiano que trabaja en el sector de la hostelería y que vive en París desde hace 19 años, vecino también del Stade de France, uno de los sitios donde se produjeron mínimo dos explosiones.

"Los lugares que se atacaron eran sitios de ocio, donde va la gente de París, una zona muy frecuentada por los que vivimos aquí. Acuden allí desde arquitectos, trabajadores, jóvenes y estudiantes. Ni eran sitios turísticos, ni puntos estratégicos, que son los que se busca para atentar", señala respecto a Le Petit Cambodge y Le Carillon del X Distrito de París, donde radicales del autonombrado Estado Islámico mataron a 15 personas en los atentados del pasado viernes que en total dejaron 129 muertos y 352 heridos.

La zona donde se ubican estos bares-restaurantes son similares, según Andrés, a los que hay en la colonia Roma o Condesa, donde ha estado en un par de ocasiones. "Son sitios agradables que si bien no son baratos tampoco lo son muy caros".

Pese a todo, como muchos otros parisinos, se niegan a sentir miedo; más bien su temor es el clima xenófobo que puede incrementarse contra personas de origen árabe.

"No siento miedo, entre mis amigos hay tristeza, ambiente de zozobra, pero seguramente que habrá un clima de odio y de fragmentación en la sociedad parisina porque este tipo de hechos lo que provoca, entre otras cosas, es incrementarlos ", apunta.

Sin embargo, señala que "la gente está saliendo poco a poco, pero los museos, las tiendas y los supermercados están cerrados y los que abren están vacíos. No hay angustia, los que la tuvieron se fueron y los que se quedaron están buscando qué hacer porque todo está cerrado".

Dedicado al mundo de la hostelería y empleado de un hotel en una de las zonas más céntrica de París, Andrés cuenta que apenas ocurridos los atentados las cancelaciones en los hoteles se empezaron a producir.

"París es la ciudad más visitada del mundo (recibe al año 30 millones de turistas) y nos han llegado anulaciones en masa. Hubo turistas que se fueron muy precipitadamente porque hay un sentimiento de inseguridad para el turista, algo que es perfectamente comprensible", comenta.

"La mayoría de éstos que salieron inmediatamente eran de Estados Unidos y países de América Latina. Nadie se esperaba que algo así fuera a ocurrir en París", explica.

En cualquier caso, lo que más quiere, lo mismo que todos los parisinos, es regresar a la rutina. "Que habrán museos y negocios y sobre todo lo que esperamos es que no se cree un clima de odio entre las comunidades, que se entienda que por unos locos no se puede estigmatizar a toda una comunidad", finaliza.