Dos atacantes suicidas murieron en el ataque en China

Tras el ataque del miércoles en la estación de tren de Urumqui, en la conflictiva región de Xinjiang, el presidente Xi Jinping reclamó una actuación "decidida" contra el terrorismo.
Policías paramilitares chinos permanecen en estado de alerta en el exterior de la estación sur de ferrocarril de Urumqi, después del atentado
Policías paramilitares chinos permanecen en estado de alerta en el exterior de la estación sur de ferrocarril de Urumqi, después del atentado (EFE)

Pekín

Dos atacantes suicidas "envueltos en el extremismo religioso" llevaron adelante el ataque del miércoles con cuchillos y bombas en una estación de trenes en la conflictiva región china de Xinjiang, que dejó tres muertos, entre ellos los dos suicidas, informaron hoy medios estatales. Uno de los sospechosos muertos en el ataque en la capital de Xinjiang fue identificado como Sedirdin Sawut, un hombre de 39 años de la prefectura Aksu en Xinjiang, informó la agencia de noticias Xinhua citando a funcionarios de policía.

"Los dos han estado involucrados durante mucho tiempo en el extremismo religioso", indicó el informe. Tras el ataque que el miércoles se saldó con tres muertos en la volátil región china de Xinjiang, el presidente del país, Xi Jinping, reclamó hoy una actuación "decidida" contra el terrorismo para "suprimir con determinación este impulso descontrolado de los terroristas".

También los analistas de la prensa estatal exigieron una respuesta contundente. El Diario del Pueblo, exigió "una postura de fuerte represión" e instó a las autoridades a tener "mano dura y (responder) con duros golpes los malvados ataques terroristas". Según la agencia de noticias oficial Xinhua, al menos tres personas murieron y 79 resultaron heridas el miércoles en el ataque ocurrido en la estación de tren de Urumqi, capital de la convulsa Xinjiang.

Según las investigaciones policiales, desconocidos atacaron con cuchillos a quienes se encontraban en una de las salidas de la estación y después detonaron explosivos. El ataque coincidió con el final de un viaje de Xi por la región en el que asistió a varios actos en Urumqi. Xinjiang está considerada una región conflictiva por las tensiones existentes entre las etnias uigur y han, que frecuentemente derivan en enfrentamientos. Los uigures, musulmanes, se sienten oprimidos política, económica y culturalmente por los han.

El gobierno acusa por su parte a grupos uigures de separatismo y terrorismo. En marzo, un grupo de uigures armados con cuchillos mató a 29 personas e hirió a otras 130 en la estación de Kunming, en el suroeste de China. El Congreso Mundial Uigur, un grupo de derechos humanos con sede en Múnich, pidió a China no demonizar a esta minoría étnica. El grupo pidió al gobierno de Pekín "manejar racionalmente los acontecimientos, liberar a uigures detenidos inocentes (y) dejar de utilizar el incidente para demonizar al grupo étnico uigur".

El suceso ocurrió a las 19:10 hora local (11:10 hora GMT) en la salida de la Estación Sur de Urumqi, capital de la región noroccidental de Xinjiang, cuando un grupo de personas armadas con cuchillos atacó a viandantes e hizo estallar varios explosivos, causando la muerte de tres personas y 79 heridos, cuatro de gravedad. Algunos de los heridos han sido ya dados de alta en el hospital, indica la agencia, que no traslada el número de éstos.

Este ataque es el segundo atentado terrorista que se produce en una instalación ferroviaria del país asiático en dos meses, tras el ocurrido en la ciudad meridional de Kunming, donde murieron 29 personas y 143 resultaron heridas a manos de un grupo de asaltantes con cuchillo. La estación donde se produjo el ataque es una de las tres de Urumqi, y la mayor de Xinjiang.

La zona era preparada para una ceremonia de inauguración de nuevos servicios de enlace ferroviario con otras ciudades de la región autónoma, que al final acabó celebrándose hoy con éxito, si bien bajo un gran control policial y militar.

Xinjiang, fronteriza con Afganistán y Pakistán, está habitada por varias etnias musulmanas ligadas a los pueblos de Asia Central, como los uigures, y según el Gobierno chino en ella operan grupos terroristas ligados a la organización radical islámica Al Qaeda. Sin embargo, grupos uigures en el exilio acusan a Pekín de usar el terrorismo como excusa para reprimir la religión y la cultura de este pueblo.