¿Contra quién va dirigido el crimen del embajador ruso?

El asesinato del embajador se da en víspera de una importante reunión sobre Siria de Rusia, Turquía e Irán.
El presidente Vladímir Putin (al fondo) ayer en el Kremlin con altos mandos.
El presidente Vladímir Putin (al fondo) ayer en el Kremlin con altos mandos. (Alexei Druzhinin/AFP)

Moscú

El asesinato del embajador ruso en Turquía, Andréi Karlov, supone un duro revés para la cooperación entre los gobiernos del presidente Vladímir Putin y su par turco, Recep Erdogan en la lucha contra el terrorismo yihadista y el arreglo del conflicto en Siria.

"El crimen es, sin lugar a dudas, una provocación destinada abortar la normalización de las relaciones ruso-turcas y torpedear el proceso de paz en Siria", dijo ayer el presidente ruso, Vladímir Putin y recordó que ese proceso es apoyado "activamente por Rusia, Turquía, Irán y otros países interesados en el arreglo del conflicto sirio".

El ataque de ayer se dio en víspera de las consultas trilaterales en Moscú entre los ministros de Exteriores y Defensa de Rusia, Turquía e Irán sobre el conflicto sirio, reunión que el asaltante querría torpedear, según senadores rusos.

Putin tachó de "vil" el asesinato del diplomático de 62 años, en el cargo desde 2013, y adelantó que acordó con Erdogan una investigación conjunta de lo ocurrido en el centro de Ankara. "Debemos saber quién está detrás del asesino", dijo Putin, que pidió garantizar tanto la seguridad de las legaciones diplomáticas rusas en Turquía como las turcas en territorio ruso.

Karlov, que iba sin escolta, fue herido a bocajarro por un hombre joven cuando pronunciaba unas palabras en la inauguración de una exposición de fotografía en pleno centro de la capital turca.

En las imágenes ofrecidas por la televisión turca se puede ver cómo el diplomático ruso es tiroteado por la espalda y, mientras permanece inmóvil en el suelo, el asaltante gritó "No se olviden de Alepo y de Siria".

Rusia es junto a Irán el principal aliado del gobierno sirio de Bachar Asad, lo que le ha valido numerosos desencuentros con Turquía, que ha apoyado abiertamente desde un principio a la oposición armada para derrocar al líder sirio.

Putin y Erdogan sellaron el pasado 9 de agosto las paces tras más de medio año de estancamiento en sus relaciones por el derribo de un avión de guerra ruso por un caza turco en la frontera con Siria. Ambos mandatarios dejaron atrás las acusaciones de Putin de que Erdogan apoyaba a los yihadistas en Siria y acordaron reanudar la cooperación en la lucha contra el Estado Islámico (EI) y otros grupos armados.

De hecho, el viernes pasado el jefe del Kremlin anunció un acuerdo con su colega turco para convocar una ronda de negociaciones destinada al arreglo pacífico del conflicto sirio en Astaná, capital kazaja.

Además, tras el atentado que causó el sábado la muerte de 13 policías turcos, Putin llamó a Erdogan a responder con una lucha más firme contra el terrorismo.

Según medios locales, Rusia ha perdido a 23 militares en Siria, entre ellas dos mujeres médicos en un reciente ataque terrorista en las afueras de Alepo, desde el inicio de la intervención en el país arabe en septiembre de 2015.

Además, los yihadistas mataron a 224 personas al estallar una bomba en un avión con turistas rusos que regresaba de Egipto y que se estrelló en la península del Sinaí en octubre de 2015.