La aplastante derrota de Hollande en las municipales

En los comicios del domingo, la ultraderecha avanzó y el gran vencido es el Partido Socialista del presidente.

París

El domingo, el Frente Nacional (FN) logró ganancias significativas en la segunda ronda de la contienda municipal asegurando la elección de más de mil 400 concejales locales (antes 60) y ganando por primera vez 13 municipalidades en toda Francia. Pero esos resultados no representan un terremoto político. Aunque el FN mejoró significativamente su posición local comparada con las elecciones de 2001 y 2008, su posición está en general a la par de los resultados de 1995.

El gran derrotado es el Partido Socialista (PS) del presidente Francois Hollande que perdió 155 ciudades de más de nueve mil habitantes, con una abstención récord de 38.5 por ciento en la segunda vuelta.

Hollande alejó a los votantes del Frente de Izquierda (izquierda radical), quienes a menudo se rehusaron a apoyar a los candidatos socialistas en la segunda vuelta. Dramáticamente impopular con los votantes, Hollande es considerado hoy por hoy como el "presidente de los ricos", ya que, se afirma, es un socialista que recorta los impuestos a los ricos mientras les aumenta el IVA a todos. También se apega a las políticas fallidas de austeridad de su antecesor Nicolas Sarkozy, de la centroderechista Unión para un Movimiento Popular (UMP): el desempleo y la deuda pública se están disparando y, pese a otorgarles innumerables desgravaciones fiscales a las empresas, la economía no se está expandiendo.

Después de romper sus promesas de campaña, ahora el presidente Hollande es ampliamente considerado como el aliado supino de las grandes empresas y de la jefa del gobierno alemán, la canciller Angela Merkel.

A la vez, es de destacarse el desempeño electoral del Frente Nacional de Marine Le Pen. El partido de extrema derecha tiene ahora una base nacional más amplia, luego de haber aumentado su porcentaje de votos en regiones en las que tradicionalmente era débil como el oeste, eludoeste y el centro.

Sin embargo, el Frente Nacional es un partido relativamente pequeño al nivel local: la UMP ganó 109 ciudades de más de 30 mil habitantes; el PS aseguró 56; el UDI (centroderecha) 28; el Partido Comunista 22; el Modem (centroderecha) seis; el Verde dos, y el FN dos.

Pero esta última escalada del FN es cualitativamente significativa. A diferencia de su padre, Marine Le Pen tiene una estrategia a largo plazo. Entiende que para ganar las presidenciales requiere del apoyo de una red de miembros electos y activistas.

Busca establecer una estrategia de "des-demonización" de su partido y espera ser considerada como popular y respetable por la mayoría de la población en poco tiempo.

La líder del FN se ha distanciado de los comentarios racistas y el lenguaje antisemita de su padre. En su lugar se concentra en temas cotidianos como la globalización y las finanzas, y quiere que Francia se separe de la eurozona y de la Unión Europea. En resumen, se ha reinventado a sí misma como política a favor de "la gente común".

Esta postura atrae a los obreros en los distritos electorales del norte. En el sur, habla de temas más familiares para el Frente Nacional: la ley y el orden y las "amenazas" del multiculturalismo y el comunitarismo. Defiende la laïcité (la política secular francesa, históricamente una causa de la izquierda) misma que, afirma, se ha visto amenazada por el auge del islam.

Hasta ahora, esta estrategia resultó exitosa. Marine Le Pen ha logrado capturar votantes de la clase trabajadora que tradicionalmente apoyaban al UMP de Nicolas Sarkozy: 40 por ciento del electorado de la UMP cree que los valores de su partido son compatibles con los del Frente Nacional y un creciente número de funcionarios del UMP apoyan una alianza con Le Pen.

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