A 11 años, los madrileños recuerdan el 11-M

Ayer los españoles honraron a las numerosas víctimas del atentado que a las 7:35 de la mañana del 11 de marzo de 2004 mató a 191 personas que viajaban en distintos trenes que convergían en la ...
Una mujer enciende velas en las afueras del lugar del ataque adjudicado a un comando de Al Qaeda.
Una mujer enciende velas en las afueras del lugar del ataque adjudicado a un comando de Al Qaeda. (Susana Vera/Reuters)

Madrid

España recordó ayer el peor atentado terrorista de su historia: la matanza en los trenes de la estación madrileña de Atocha que dejaron 191 muertos y casi mil 500 heridos, perpetrado por una célula vinculada a la red terrorista de Al Qaeda, en respuesta a la famosa reunión de Las Azores de los entonces mandatarios de Estados Unidos (George W. Bush), Reino Unido (Tony Blair) y España (José María Aznar).

En aquella reunión, cuya foto dio la vuelta al mundo, Bush, Blair y Aznar lanzaron un ultimátum a Bagdad para que procediera a desarmarse, argumentando la supuesta existencia de armas químicas en Irak, gobernado entonces por Sadam Husein. Tiempo después se revelaría que no existía tal armamento.

En consecuencia, el 11 de marzo de 2004 se escribió la página más trágica de los atentados que ha sufrido Madrid: a las 7:35 horas de la mañana, en plena hora pico, se produjeron las tres primeras explosiones en el tren de la línea C2 de Cercanías de Renfe (Red Nacional de ferrocarriles Españoles) que va de Atocha a Alcalá de Henares y Guadalajara, dos ciudades en la periferia de la capital.

La secuencia de los hechos comenzó a las 7:10 horas cuando los terroristas, durante los escasos minutos en que cuatro trenes consecutivos procedentes de Guadalajara se detuvieron en Alcalá de Henares, entraron en distintos vagones, dejaron ocultas 13 mochilas cargadas de explosivos y dotadas de temporizador, y salieron de los vagones.

A escasos 25 minutos comenzó una sucesión de 10 explosiones —tres de las mochilas no llegaron a estallar— que destrozaron al menos nueve vagones repletos de pasajeros.

Las tres primeras explosiones se produjeron en el andén número 2 de la estación de Atocha, donde reventaron los dos últimos vagones del convoy que acababa de parar en el andén; unos 500 metros más atrás, en la misma línea, otro vagón del segundo tren que había rebasado la estación de Méndez Álvaro saltaba por los aires tras la explosión de cuatro artefactos; en la estación de Pozo del Tío Raimundo, dos vagones quedaban destrozados y en la de Santa Eugenia, otro más.

La policía y los servicios de urgencia no daban crédito a lo ocurrido, la información era escasa y lo único que se conocía era el incremento del número de fallecidos. Mientras, el gobierno del conservador Aznar afirmaba que el autor había sido la organización separatista vasca ETA.

El trabajo de rescate se hizo especialmente difícil ante el temor, confirmado por los tedax (técnicos especialistas en la desactivación de artefactos explosivos), de que quedaban mochilas sin estallar, lo que obligaba a desalojar los vagones cada vez que se producía una voz de alarma ante algún bulto sospechoso.

Y así fue, dos de las tres mochilas cargadas de explosivos y que no llegaron a estallar por fallas en los temporizadores, fueron destruidas tras su hallazgo por la Policía Nacional. La tercera, llevada a una comisaría de policía en la creencia de que eran efectos personales de una de las víctimas, permitió abrir una línea de investigación gracias al celular utilizado como temporizador que llevaría a la cédula islamista.

Conforme transcurrieron las horas, los medios de comunicación locales informaron que las investigaciones abrían la llamada “pista del terrorismo radical islamista”. A las autoridades no les quedó más remedio que rectificar y confirmar la información y horas después se realizaba en Madrid la mayor manifestación de la historia en la que los ciudadanos exigían al gobierno decir la verdad.

Semanas después se celebraron las elecciones generales y los españoles echaron de La Moncloa a Aznar y al Partido Popular (PP) para dar paso al socialista José Luis Rodríguez Zapatero.