Tras 65 años, Taiwán y China se reencuentran

Por primera ocasión desde 1949, altos representantes de Taipei y de Pekín lograron una reunión calificada por ambos como "histórica" para mejorar las relaciones bilaterales.
La reunión tuvo lugar en la provincia china de Nankín, donde está sepultado el líder del Kuomintang.
La reunión tuvo lugar en la provincia china de Nankín, donde está sepultado el líder del Kuomintang. (You Ypu/EFE)

Pekín y Nankín

Por primera vez desde la escisión de China y Taiwán en 1949, dos altos cargos de ambos gobiernos, con nivel de ministros, celebraron ayer un encuentro oficial, algo que ambas partes consideraron un paso histórico en la mejora de las relaciones luego de más de seis décadas de conflicto.

Wang Yu-chi, responsable taiwanés encargado de las relaciones con China continental, se reunió en la ciudad de Nankin con su par Zhang Zhijun, jefe de la Oficina China de Asuntos Taiwaneses.

"Es algo que no podíamos imaginar hace unos pocos años", dijo en el discurso previo a la reunión el representante taiwanés, y añadió que "poder sentarnos para charlar es una oportunidad de gran valor, teniendo en cuenta que hubo un tiempo en que ambas partes casi estuvieron en guerra.

"La actual situación se ha logrado con los esfuerzos de varias generaciones. Debemos disfrutarla y trabajar juntos para mantenerla", afirmó por su parte el responsable del gobierno chino, quien ya había mantenido un breve encuentro informal con Wang en octubre de 2013, en la cumbre Asia-Pacífico de Bali (Indonesia).

Nankín es todo un símbolo para el gubernamental partido Kuomintang (KMT) , ya que ahí está sepultado el fundador del KMT y de la República de China, Sun Yat-sen, cuyo mausoleo visitará Wang en la primera etapa de un viaje de cuatro días. El representante taiwanés también visitará Shanghái.

La reunión es fruto del buen momento en las relaciones entre el gobierno comunista y el Kuomintang (KMT), partido que libró una guerra civil con tra Mao Zedong durante la revolución china, lo que condujo a la separación de 1949.

En el encuentro, los anfitriones pidieron que no se utilizaran las palabras "presidente" o "República de China", nombre oficial de Taiwán y del régimen que existió en China antes de los comunistas. Dos medios de prensa taiwaneses fueron vetados en la cobertura del acto.

Taiwán busca con la reunión de ayer y con otras previstas para este año, mejorar también las condiciones de trabajo de los periodistas taiwaneses en Pekín.

También pretende negociar que los futuros representantes diplomáticos de Taiwán en territorio chino, cuando ambas partes abran sus respectivas oficinas, tengan un rango similar al de los funcionarios de embajadas y, por ejemplo, puedan visitar a presos taiwaneses en cárceles de China.

Pekín, por su lado, quiere con estos encuentros avanzar en la integración económica entre las dos partes, cada vez más conectadas, y extender al sector servicios el acuerdo de libre comercio que China y Taiwán firmaron en 2010.

Se espera que Zhang devuelva la actual visita dentro de tres meses, y que Wang regrese a China al cabo de seis, para proseguir estas conversaciones, en las las que otro punto a tratar será una hipotética cumbre entre los presidentes chino y taiwanés, Xi Jinping y Ma Jing-yeou.

Hasta la fecha, las negociaciones entre Taiwán y China habían sido realizadas por organismos semioficiales, ante la negativa de Pekín de reconocer a la isla como un Estado.

Durante décadas, Taiwán ha sido apoyada militarmente por Estados Unidos, aunque Wash-ington dejara de reconocer en el papel al gobierno de Taipei en los años de 1970, cuando reactivó sus lazos con Pekín.

Según analistas, el KMT y comunistas viven hoy el mejor momento en seis décadas en sus difíciles lazos, lo cual se ve favorecido también porque ambas partes rivalizan con el independentista Partido Demócrata Progresista taiwanés, que gobernó la isla de 2000 a 2008.

Pekín contra Madrid

China manifestó ayer su cólera después de que la justicia española emitiera una orden internacional de arresto contra cinco ex líderes chinos, incluido el ex presidente Jiang Zemin, por delitos de genocidio en el Tíbet.

"China está profundamente descontenta y se opone enérgicamente a las acciones tomadas sin razón", dijo Hua Chunying, la vocera de la cancillería china.

"Este tema afecta la buena marcha de las relaciones bilaterales", agregó Hua.