2016, el año de la esperanza en Colombia

Tras más de medio siglo de conflicto armado, los colombianos ven cristalizado el esfuerzo para lograr la paz con las FARC.
El presidente Santos ya se encuentra en Oslo para la entrega del Nobel.
El presidente Santos ya se encuentra en Oslo para la entrega del Nobel. (Heiko Junge/AP)

Bogotá

2016 fue el año de la paz para Colombia, que consiguió la firma del acuerdo del gobierno con las FARC para terminar 52 años de conflicto armado interno, esfuerzo que el presidente Juan Manuel Santos vio recompensado con el Premio Nobel.

Cuatro años de intensas negociaciones en La Habana alumbraron por fin un acuerdo que ya habían intentado sin éxito otros presidentes colombianos y que está en la fase de implementación, de 180 días de duración, después de superar innumerables obstáculos.

“Hoy, primero de diciembre del año 2016, podemos decir, ya oficialmente, que esta guerra terminó”, dijo Santos al anunciar el llamado “Día D”, que marca el comienzo de la implementación.

El acuerdo final es un tratado de 310 páginas sobre cinco puntos: Desarrollo rural integral; Participación política; Solución al problema de las drogas ilícitas; Víctimas (verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición), y Fin del conflicto, que contiene el cese el fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, así como la dejación de armas y desmovilización de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

El acto solemne de firma tuvo lugar el 26 de septiembre en la caribeña Cartagena. Alrededor de la mesa de la paz se sentaron reyes, presidentes, jefes de organismos multilaterales y guerrilleros que destacaban entre unos 2,500 invitados especiales que aplaudieron eufóricos a Santos cuando firmó con el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, Timochenko.

Pero la fiesta no duró ni una semana porque el 2 de octubre los colombianos rechazaron el acuerdo en el plebiscito en el que se impuso por estrecho margen, inferior a medio punto porcentual (unos 54 mil votos) la opción del “no”, liderada por el ex presidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático.

Y justo en el momento más delicado, cuando el horizonte se llenaba de nubarrones, el proceso recibió un impulso externo con la concesión del Nobel de la Paz a Santos, anunciado el 7 de octubre, tan solo cinco días después del plebiscito, “por sus decididos esfuerzos” para alcanzar la paz.

Después de muchas reuniones en Bogotá, en las que los negociadores del gobierno recogieron cerca de 500 propuestas e inquietudes de los líderes del “no”, que condensaron en 57 puntos, se llegó a un nuevo acuerdo en Cuba con las FARC, que aceptaron modificaciones en todos menos uno, el de la elegibilidad política de sus jefes.

Con el acuerdo mejorado, Santos y Timochenko volvieron a firmar, esta vez sin pompa y sin invitados internacionales, el 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá.

Para no correr los riesgos del acuerdo original, rechazado por la ciudadanía, el presidente escogió esta vez al Congreso de la República como medio para la refrendación, en lugar de un segundo plebiscito.

Sometido a sendos debates en el Senado y la Cámara de Representantes en los dos últimos días de noviembre, el nuevo acuerdo fue aprobado gracias a las amplias mayorías del gobierno en el Legislativo.

Ahora comienza la movilización de los guerrilleros hacia las 23 zonas rurales donde permanecerán durante los 180 días en que entregarán gradualmente sus armas a una misión de la ONU para luego desmovilizarse. A finales de mayo de 2017 estará concluida esta fase y las FARC podrán convertirse en partido político.