Anarquistas posibles culpables de atentados en Chile

El ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, señaló que los responsables de los atentados en el Metro de Santiago podrían ser los anarquistas; hasta la fecha nadie se ha adjudicado los ataques.
El comandante de bomberos Ivo Zuvic García dio a conocer que la explosión fue provocada por una bomba con esquirlas.
Más de un centenar de artefactos artesanales han estallado en los últimos cinco años en cajeros automáticos, bancos, gimnasios, embajadas o restaurantes del país. (Twitter)

Santiago

Grupos anarquistas estarían detrás de los dos ataques con explosivos que ocurrieron en los dos últimos meses en el metro de Santiago, declaró Rodrigo Peñailillo, ministro del Interior, en declaraciones al diario El Mercurio.

"En principio, podría decir que efectivamente son grupos anarquistas que están detrás" de los ataques explosivos, afirmó Peñailillo sin dar mayores detalles sobre los presuntos autores de los ataques.

En julio pasado, un artefacto explosivo estalló en un vagón del metro de la capital chilena. Este martes, otra bomba explotó en un local de comidas de una de las estaciones del subterráneo y dejó 14 heridos.

Este último ataque, el peor de su tipo de los últimos 24 años en Chile, ha sido catalogado como un acto terrorista por el gobierno y causó la intranquilidad de la población de Santiago.

"Estamos hablando de atentados criminales contra civiles inocentes y los responsables de estos crímenes deben enfrentar la justicia y ser sancionados con las penas máximas que establece nuestra legislación", declaró por su parte este domingo Álvaro Elizalde, portavoz del gobierno, a medios locales.

El Ejecutivo ordenó profundizar en la investigación de estos ataques al metro para identificar a los autores, mientras que incrementó la seguridad y la presencia policial en las estaciones y vagones del subterráneo.

Hasta el momento ningún grupo ha reivindicado su autoría.

Más de un centenar de artefactos artesanales han estallado en los últimos cinco años en cajeros automáticos, bancos, gimnasios, embajadas o restaurantes del país. Estos actos, por los que no ha habido condenados, han sido reivindicados por grupos anarquistas.