Condenan en Hong Kong a ama de casa por abuso contra empleada

Durante seis meses, Erwiana Sulistyaningsih fue prisionera en la casa de Law Want-tung, quien regularmente la privó de alimentos, de dormir y de su pago por largas horas de trabajo.

Hong Kong

Un ama de casa de Hong Kong ha sido condenada hoy a seis años de prisión, acusada de abusar de una trabajadora indonesia a la que mantuvo prisionera en su propia residencia, en un caso que causó gran indignación en países asiáticos.

Durante seis meses, Erwiana Sulistyaningsih fue prisionera en la casa de Law Want-tung, una mujer de 44 años de edad y madre de dos hijos, quien regularmente la privó de alimentos, de dormir y de su pago por largas horas de trabajo.

En la entrega de su sentencia, el juez señaló que Law Wan Tung, quien se dedicaba a cortar el pelo en un salón de belleza, era una especie de "acosadora" que mostró un desprecio inusual por aquellos que creía estabán debajo de ella.

A principios de este mes, el juez encontró culpable a Law de 18 cargos relacionados con el abuso contra Erwiana Sulistyaningsih, de 23 años, en un caso que provocó indignación, porque expuso la situación de millones de trabajadoras domésticas a través de Asia.

Law parecía aturdida cuando se le dictó la sentencia tras ser declarada culpable de 18 de los 20 cargos de abuso.

También se le ordenó pagar una multa de casi dos mil dólares. Los cargos incluyen infligir lesiones corporales graves contra Erwiana Sulistyaningsih y otra trabajadora doméstica, también de Indonesia.

La brutalidad impuesta a Erwiana ha provocado llamadas para que Hong Kong revise sus políticas sobre los trabajadores migrantes.

Erwiana, quien llegó a Hong Kong en 2013, regresó a Indonesia en enero del año pasado, donde los médicos dijeron que las quemaduras en su cuerpo fueron causadas por el agua hirviendo.

Fotografías de los golpes y lesiones que recibió Erwiana, publicadas en distintos foros de Internet, provocaron la indignación en su país, y hasta el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, describió como el caso de la trabajadora como de tortura.

Hong Kong cuenta con unos 330 mil empleados domésticos extranjeros, la mayoría de ellos procedentes de Filipinas e Indonesia, y casi todas mujeres, que pueden ganar más en este territorio administrado por China para enviar dinero a sus familias.

Grupos de derechos humanos han denunciado que estos trabajadores a menudo sufren abuso físico y emocional, incluyendo asalto sexual, además de recibir una paga menor al salario mínimo hasta verse obligados a vivir con sus empleadores.