Tras los acuerdos de paz, la violencia continúa en Ucrania

Al menos 28 personas murieron en el este del país, a pesar de los acuerdos de paz suscritos ayer en Minsk y las amenazas occidentales de imponer a Rusia más sanciones si no se detienen los combates.
Rebeldes prorrusos estacionados en Gorlivka, en la región del Donetsk, se preparan para lanzar misiles hacia posiciones ucranianas en Debaltseve
Rebeldes prorrusos estacionados en Gorlivka, en la región del Donetsk, se preparan para lanzar misiles hacia posiciones ucranianas en Debaltseve (AFP)

Donetsk

La violencia imperaba hoy en el este separatista prorruso de Ucrania, donde murieron al menos 28 personas, pese a los acuerdos de paz suscritos la víspera en Minsk y las amenazas occidentales de más sanciones contra Rusia si no se detiene el conflicto.

El plan de paz firmado en la capital bielorrusa, tras 16 horas de negociaciones entre Kiev y los separatistas, en presencia de los dirigentes de Alemania, Francia y Rusia, prevé un alto el fuego desde el domingo a las 00:00 hora local.

También exige la posterior retirada de armas pesadas por parte de ambos contendientes, para acabar con un conflicto que dejó casi 5,500 muertos en diez meses.

El acuerdo está, sin embargo, en "gran peligro", según reconoció hoy el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, que acusó a los separatistas de "atacar los acuerdos de Minsk" al bombardear a las poblaciones civiles del este del país.

Se refería al ataque de los rebeldes con lanzacohetes contra la ciudad de Artemivsk, situada a más de 30 kilómetros de la línea del frente, que dejó hoy tres muertos, incluido un niño de siete años. Al menos 16 civiles y doce militares ucranianos murieron hoy, según los últimos balances de Kiev y de los rebeldes prorrusos.

El presidente ucraniano también acusó a Rusia de seguir presente en el este de Ucrania. "Desgraciadamente, tras los acuerdos de Minsk, la operación ofensiva de Rusia aumentó significativamente", lamentó Poroshenko. Estados Unidos volvió, por su parte, a acusar a Moscú de seguir desplegando armas pesadas en el este de Ucrania.

"Estamos muy preocupados por la continuación de los combates (...) y por informes sobre tanques y sistemas de misiles suplementarios que han llegado estos últimos días del otro lado de la frontera, de Rusia", declaró la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki.

Kiev y los países occidentales afirman que el Kremlin alienta la subversión de los rebeldes del este, suministrándoles armas y tropas. Algo que Moscú siempre negó. En este sentido, el G7, el Consejo Europeo y la Comisión Europea pidieron el respeto estricto de los acuerdos.

El jefe adjunto de la administración presidencial ucraniana, Valery Chaly, aseguró,que "si fracasa el alto el fuego, Ucrania recibirá ayuda militar de Occidente".

El jueves, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, que participaron en las negociaciones en Minsk, dejaron claro que el acuerdo sería difícil de aplicar, y abrieron la puerta a nuevas sanciones contra Rusia si no se respeta el alto el fuego.

Combates en ciudad clave

En el feudo separatista de Donetsk, seguía el fuego de artillería procedente, sobre todo, de las posiciones rebeldes. Pero los combates se libraban en toda la línea del frente y drones de los rebeldes "sobrevolaron la zona del conflicto", indicó hoy el ejército ucraniano.

Este último también señaló enfrentamientos en torno a la estratégica ciudad de Debaltseve, donde los separatistas prorrusos aseguran haber "rodeado" a miles de soldados ucranianos, algo que Kiev niega.

Varios analistas opinan que los separatistas van a intentar conquistar esta localidad, que conecta sus bastiones de Donetsk y Lugansk, antes de la entrada en vigor del nuevo alto el fuego.

Acuerdos insuficientes

La mayoría de los analistas opinan que el nuevo acuerdo de paz es insuficiente, ya que no prevé mecanismos concretos para resolver cuestiones litigiosas. No se aborda, por ejemplo, el control de la frontera con Rusia, de la cual 400 kilómetros están en manos de los rebeldes y por la que, según Kiev y Occidente, Rusia hace llegar armas y tropas.

¿Un control ucraniano? "No lo creo. Nos quedaremos aquí", afirmó hoy un responsable separatista de Uspenka, uno de los puestos fronterizos con Rusia. El jefe de la diplomacia ucraniana, Pavlo Klimkin, reconoció hoy ante los diputados que ni siquiera "hay fecha" para la retirada de las fuerzas extranjeras.

El futuro de la piloto ucranianana Nadia Savchenko, detenida en Rusia y cuya liberación exige Kiev, tampoco quedó claro tras las negociaciones. Pese al anuncio de un intercambio de prisioneros y rehenes, el Kremlin aseguró que solamente la justicia rusa podía tomar una decisión.