Sin un acuerdo, Irán y las potencias del G5+1 amplían los plazos

Prolongar las conversaciones para lograr un acuerdo nuclear representa un revés político con graves riesgos.
Los representantes diplomáticos, reunidos ayer en Viena.
Los representantes diplomáticos, reunidos ayer en Viena. (Joe Klamar/AFP)

Viena

A falta de un pacto tras un año de intensas negociaciones desde la firma del acuerdo preliminar en Ginebra, el 24 de noviembre de 2013, entre Irán y las grandes potencias del G5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), los diplomáticos reunidos en Viena desde el martes pasado acordaron prolongar las conversaciones.

Se trata de un serio revés que puede debilitar considerablemente el margen de maniobra de los presidentes estadunidense e iraní, Barack Obama y Hasan Rohani. Ambos enfrentaban una fuerte oposición de sus adversarios internos a un acuerdo, y les resultará difícil vender políticamente la necesidad de proseguir las discusiones luego de no alcanzar los objetivos después de un año de afiebradas tratativas. Peor aún, cuando el nuevo Congreso en EU, dominado por los republicanos estará menos inclinado a hacer concesiones cuando entre en funciones en enero, a fin de privar a Obama de un éxito diplomático.

La idea de una extensión, largamente rehuida por los riesgos que entraña, circuló con insistencia el domingo en Viena. "El principio de una prolongación de las discusiones está sobre la mesa y hemos comenzado a mencionarla si no se llega a un acuerdo la noche del domingo", explicó la agencia de prensa iraní ISNA, al citar a un negociador de su país que no identificó. Otra fuente diplomática de Irán, citada por la agencia francesa AFP, afirmó que el gobierno de Irán pedía una ampliación de las conversaciones de seis a doce meses.

Al término del acuerdo de Ginebra, Suiza, en 2013, Irán aceptó limitar sus capacidades de enriquecer uranio, un combustible indispensable para la fabricación de una bomba atómica, a cambio de un levantamiento parcial de las múltiples sanciones internacionales (ONU, EU, Europa), impuestas contra Teherán desde 2006.

El compromiso considerado ahora, a falta de un acuerdo definitivo, es llegar a un "acuerdo marco" sobre los temas principales y fijar una nueva extensión para regular los detalles técnicos. A estas alturas, tanto EU como Irán mostraron su disposición para evitar un fracaso total y dejar la puerta abierta a las negociaciones.

El nuevo plazo para cerrar un acuerdo fue fijado para el 30 de junio de 2015, declaró en Viena el canciller británico, Philip Hammond, pese a que el objetivo era cerrarlo ayer, tras una década de tensiones internacionales.

La primera reunión de esta nueva ronda podría suceder en diciembre, en un lugar y a un nivel aún por determinar. Según el nuevo plan en los próximos tres meses se llevará a cabo una primera fase "política", a la que le seguirá una fase de pulir detalles hasta junio.

Antes de regresar a Washington, el secretario de Estado de EU, John Kerry, defendió el resultado de las negociaciones ante la prensa, y destacó "avances reales y sustanciales".

Añadió que "este no es el momento de levantarse y marcharse", e instó al Congreso de EU a apoyar la prolongación de las conversaciones y no imponer nuevas sanciones contra Irán.