“Si no hay un acuerdo, no es por nuestra posición”/ I

En una semana clave para el país heleno, el primer ministro Alexis Tsipras explica la política de su gobierno ante Europa.
El líder del gobierno griego detalla los pasos dados para llegar a un entendimiento con la Unión Europea.
El líder del gobierno griego detalla los pasos dados para llegar a un entendimiento con la Unión Europea. (Alkis Konstantinidis/Reuters)

Atenas

El 25 de enero, el pueblo griego tomó una decisión valiente. Se atrevió a cuestionar la vía de un solo sentido de la rigurosa austeridad contenida en el Memorándum [europeo con Grecia], a fin de reivindicar un nuevo acuerdo, que permita al país encontrar el camino del crecimiento en el euro con un programa económico viable y sin repetir los errores del pasado.

Estos errores fueron pagados muy caros por el pueblo griego. En cinco años, el desempleo trepó a 28 por ciento (60% entre los jóvenes), y el ingreso promedio disminuyó en 40%, mientras que Grecia, según las estadísticas de Eurostat, se convirtió en el país de la Unión Europea (UE) con el indicador de desigualdad social más elevado.

Aún más, pese a los duros golpes asestados al tejido social, el programa no logró devolverle a la economía griega su competitividad. La deuda pública creció de 124 a 180% del producto interno bruto (PIB).

Pese a los grandes sacrificios del pueblo, la economía griega sigue prisionera de un clima de incertidumbre continua provocado por los objetivos no realizables de la doctrina del equilibrio financiero, que la obliga a permanecer en un círculo vicioso de austeridad y recesión. (...) Hoy, Europa está en capacidad de tomar decisiones que provocarán una fuerte recuperación de la economía griega y europea, poniendo fin a los escenarios de un "Grexit" (salida de Grecia).

Estos escenarios impiden la estabilización a la largo plazo de la economía europea y son susceptibles de quebrantar en cualquier momento la confianza, tanto de los ciudadanos como de los inversionistas en nuestra moneda común.

Sin embargo, algunos sostienen que la parte griega no hace nada para ir en esta dirección, porque se presenta en las negociaciones con intransigencia y sin propuestas. ¿Pero es esto así?

Ante el momento crítico, incluso histórico que vivimos, no solo para el futuro de Grecia sino también para el de Europa, quisiera restablecer la verdad e informar de manera responsable a la opinión pública europea y mundial sobre las intenciones y las posiciones reales del gobierno griego.

Tras la decisión del Eurogrupo del 20 de febrero, nuestro gobierno sometió numerosas propuestas de reformas dirigidas a un acuerdo que asocie el respeto del veredicto del pueblo griego en las urnas y el de las reglas que regulan el funcionamiento de la eurozona.

Por otro lado, desde el primer día, el nuevo gobierno mostró sus intenciones y su resolución a favor de la introducción de una medida legislativa para hacer frente al fraude de las transacciones triangulares intensificando los controles aduaneros y fiscales, con el objetivo de limitar el contrabando y la evasión fiscal. En paralelo, por primera vez en muchos años, las deudas de los propietarios de medios de difusión les fueron imputadas por el Estado griego.

El cambio de clima en el país es claro, en parte por el hecho de que los tribunales han acelerado el tratamiento de los casos para que más rápidamente se realicen los juicios ligados a la evasión fiscal. Los oligarcas, habituados a estar protegidos por el sistema político, tienen ahora toda la razón para perder el sueño. (...) Precisamente, la parte griega aceptó realizar una serie de reformas institucionales, como el reforzamiento de la independencia de la Agencia griega de Estado (Elstat), con intervenciones dirigidas a acelerar la administración de justicia, así como las intervenciones en los mercados de productos a fin de eliminar las distorsiones y los privilegios.

Además, si bien nos oponemos diametralmente al modelo de las privatizaciones promovido por las instituciones, ya que no ofrece perspectivas de desarrollo y no redunda en una transferencia de recursos en favor de la economía real sino en favor de la deuda —lo cual no es viable de ninguna manera—, aceptamos continuar con algunas pequeñas modificaciones el programa de privatizaciones, dando así muestras de nuestra intención de ir hacia un acercamiento.

(...) Nos hemos puesto de acuerdo también para aplicar una gran reforma del sistema de seguridad social con la unificación de las cajas de ahorro y la supresión de disposiciones que autorizaban el otorgamiento de retiros anticipados, aumentando de esta manera la edad real de la jubilación.