El acuerdo nuclear con Irán, una victoria que puede ser histórica

A pesar de la dificultad de las conversaciones entre los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania con Teherán, la diplomacia volvió a tener una opción este fin de semana por ...
 El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (centro) rechazó el acuerdo logrado por el grupo 5+1.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (centro) rechazó el acuerdo logrado por el grupo 5+1. (Abir Sultan//AP)

Ginebra

A pesar de una leve nube de “peros y tal vez”, el acuerdo entre Irán y seis de los países más importantes del mundo sobre el programa nuclear de Teherán (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, más Alemania), que concluyó la madrugada de ayer, fue histórico, el tipo de acuerdo diplomático que altera el panorama político, fuerza al menos a algunos de los intransigentes a cambiar de idea y abre nuevas oportunidades que antes parecían ser imposibles.

Lo principal del acuerdo interino es que Irán acordó suspender el enriquecimiento de uranio por encima de un nivel de 5 por ciento (queda pendiente un acuerdo final que se negociará en los próximos seis meses) a cambio de una atenuación de algunas de las sanciones.

Además, los iraníes aceptaron empezar a convertir el uranio enriquecido a niveles más altos a fin de inutilizarlo para su uso en armas, aceptar la frecuencia e intrusión de las inspecciones, suspender los trabajos en la planta de plutonio de Arak y detener el desarrollo de centrífugas mejoradas que aumentarían la velocidad y eficiencia del enriquecimiento.

Se conoció poco después que los negociadores iraníes tenían el apoyo total para los términos que habían acordado del presidente Hasan Rohani y del líder religioso supremo Alí Jamenei, quienes hicieron declaraciones aceptándolo.

 “La gracia de Dios y el apoyo de la nación iraní fueron los motivos tras este éxito”, dijo Jamenei.

La desaprobación del acuerdo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también ayudará a acallar el disentimiento dentro de Irán. El presidente Obama ya ha decidido que puede enfrentar tanto a la oposición israelí como a la saudí. Pero tiene que persuadir al Congreso y a otros para darle una oportunidad a este proceso y no imponer nuevas sanciones.

Con este fin, Obama y sus colegas están presentando el acuerdo como un “primer paso” que pone un alto o revierte el programa nuclear de Irán. Sería inteligente que Estados Unidos evite cualquier tendencia al triunfalismo, pero el acuerdo no representa un avance real en aras de lograr que la empresa nuclear iraní sea segura.

Firmado por los ministros del exterior de siete de los países más importantes del mundo, el acuerdo también reconoce a Irán como un poder nuclear importante.

El acuerdo también significa que tanto Washington como Irán han renunciado a su intransigencia y confrontación.

Los iraníes podrían haberse negado a cualquier tipo de concesión o límite a su programa nuclear, aceptando el precio del aislamiento y el daño económico masivo de las sanciones. Estados Unidos podría haber continuado con la línea de “cero enriquecimiento, no se puede confiar en Irán”, aumentando constantemente la presión hasta que solo quede la posibilidad de una sanción militar.

Es un error que Netanyahu, los saudíes o cualquier otro sugiera que ese hubiera sido el camino correcto. Todavía es posible que las cosas salgan mal, pero lo adecuado es darle una oportunidad a la confianza y a la diplomacia. Es arriesgado y requiere de valor, pero ese el tipo de riesgo que, en última instancia, se les paga para a los políticos para que corran.

Después de una década y media de guerras intervencionistas, los soldados estadunidenses, británicos y de otros países, tienen el derecho a exigir que los diplomáticos y los políticos agoten todas las vías de negociación antes de recurrir a las opciones militares.

En las próximas conversaciones, los iraníes buscarán una declaración explícita de su derecho a enriquecer uranio, y los otros seis países buscarán lograr la seguridad necesaria para evitar que los iraníes enriquezcan uranio con fines armamentistas. Indudablemente, Washington también buscará que Irán suavice su postura con Israel.

Mientras tanto, no debemos pasar por alto la situación política interna en Irán. En última instancia, las mejoras en las áreas de política y derechos humanos dependen de los iraníes. Pero si Irán trata con el resto del mundo será más fácil guiarlo en la dirección correcta que si permanece aislado.