Los activistas de Greenpeace se niegan a colaborar con la justicia rusa

Los 30 tripulantes del rompehielos [i]Arctic Sunrise[/i] de Greenpeace fueron hoy acusados de piratería, mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, proclamó que el Ártico es propiedad de Rusia.
El estadunidense Peter Willcox, capitán del barco Artic Sunrise de Greenpeace, al salir hoy de la corte del Distrito de Leninsky en Murmansk, en donde fue acusado de piratería
El estadunidense Peter Willcox, capitán del barco Artic Sunrise de Greenpeace, al salir hoy de la corte del Distrito de Leninsky en Murmansk, en donde fue acusado de piratería (EFE)

Moscú

Los 30 tripulantes del rompehielos [i]Arctic Sunrise[/i] de Greenpeace, acusados hoy de piratería, se negaron a colaborar con la Justicia rusa, mientras el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, proclamó que el Ártico es propiedad de Rusia. "Los acusados no reconocen su culpa y actualmente se niegan a prestar testimonio", señaló un portavoz del Comité de Instrucción de Rusia (CIR).

El CIR confirmó que todos los tripulantes del buque arrestado en el mar de Bárents y remolcado hasta el puerto de Múrmansk han sido acusados de piratería en virtud del artículo 227 del código penal, que castiga ese delito con quince años de prisión.

Entre los 30 miembros de la tripulación del [i]Arctic Sunrise[/i] inculpados hoy hay cuatro rusos y 26 extranjeros de 17 países diferentes, entre ellos la brasileña Ana Paula Alminhana Maciel, bióloga de 31 años, y los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi.

Los 30 activistas están detenidos en Murmansk (noroeste) y sus alrededores desde el 19 de septiembre, cuando un comando de los guardacostas rusos abordó el [i]Arctic Sunrise[/i], que navegaba por el mar de Barents (Ártico ruso). Algunos de los activistas habían antes intentado escalar una plataforma petrolera del gigante ruso Gazprom para denunciar el riesgo ecológico de la actividad petrolera.

El Tribunal Léninski de Múrmansk presentó entre ayer y hoy los cargos formales contra los tripulantes por intentar encadenarse el pasado 19 de septiembre a la plataforma petrolífera flotante Prirazlómnaya del gigante energético ruso Gazprom.

"Estamos sorprendidos. Seguramente, la palabra absurdo es la más adecuada. Habrá apelaciones y otros pasos jurídicos. En ellos estarán involucrados representantes de todos los países de donde proceden los tripulantes del [i]Arctic Sunrise[/i]", afirmó Iván Blókov, coordinador de programas de Greenpeace.

Los tripulantes proceden de Rusia, EU, Argentina, Reino Unido, Canadá, Italia, Ucrania, Nueva Zelanda, Holanda, Dinamarca, Australia, Brasil, República Checa, Polonia, Turquía, Finlandia, Suecia y Francia. Según informó a Efe un portavoz de Greenpeace, los acusados tienen derecho a aplazar su declaración ante los jueces instructores del caso hasta consultar con sus abogados sobre el contenido de las acusaciones.

Durante una de las vistas conducidas por el CIR, uno de los activistas de origen británico se encontró mal, e incluso la filial rusa de la organización ecológica llegó a informar de que éste había sufrido un ataque al corazón, aunque esto no ha podido ser confirmado.

La fuente agregó que Greenpeace no puede comunicarse con los detenidos y la única información fidedigna proviene de los abogados, aunque señaló que las condiciones en las que se encuentran retenidos los activistas "son normales, aunque en las celdas hace frío".

Entre los acusados figura el fotógrafo ruso Denís Siniakov, colaborador de varias agencias de noticias internacionales y cuya liberación ha sido demandada por una serie de medios rusos.

"Si él se encontraba allí como reportero (...), es absolutamente inadmisible que se le interponga una demanda como al resto de participantes en la acción", aseguró hoy Pável Gúsev, presidente de la Unión de Periodistas de Moscú, a la agencia Interfax.

El presidente del Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin, Mijaíl Fedótov, tachó de infundadas las acusaciones de piratería presentadas contra los tripulantes del [i]Arctic Sunrise[/i]. "Los acusan de piratería. Considero que para ello no existe ni el más mínimo fundamento", dijo Fedótov a la agencia Interfax.

Mientras, la veterana activista soviética y rusa, Ludmila Alexéyeva, pidió la liberación inmediata de los activistas tras tachar de "represiva y medieval" la acusación de piratería. "Yo los liberaría. ¿Qué es lo que han hecho? Tropezamos una y otra vez con la misma piedra", dijo.

Por su parte, Gazprom aseguró que está dispuesto a entablar un diálogo con Greenpeace, que aboga por prohibir la explotación de los recursos energéticos del Ártico, región que acoge una cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo y gas y grandes yacimientos de metales y carbón.

El consorcio también subrayo que la protesta de Greenpeace no impedirá que las labores de extracción en la plataforma flotante comiencen a finales de este año, tras lo que espera convertirse en la primera compañía que comercializa crudo extraído del Ártico.

Mientras, el presidente ruso, Vladimir Putin, quien ha reconocido que los activistas de Greenpeace no son piratas, aprovechó hoy para proclamar que "el Ártico es una parte inalienable de Rusia que ha permanecido bajo nuestra soberanía a lo largo de varios siglos".

"Y así será para siempre. Continuaremos la senda de la ampliación de nuestra presencia en el Ártico", aseguró el jefe del Kremlin, que tachó directamente de "imbécil" al experto que propuso ceder bajo control internacional esa región, cuya soberanía reclaman también EU, Canadá, Noruega y Dinamarca.

Putin recordó que varios submarinos estadunidenses patrullan una zona cercana a las costas de Noruega, y que están equipados con misiles cuyo tiempo de aproximación a Moscú sería "de 16-17 minutos", apuntó. "Hablar en estas condiciones de que aquella región (el Ártico) debe pasar bajo el control de alguien es una completa tontería. Es una postura contra el pueblo ruso, por no decir antipatriota", aseveró.