Accidente aéreo en Francia, nuevo golpe a Airbus

La catástrofe aérea ocurrida hoy en los Alpes franceses significa un revés para Airbus. En los últimos tres meses, ha tenido dos incidentes con sus aeronaves.
Confirman que grupo de estudiantes alemanes viajaba en avión accidentado
Accidente en Alpes franceses, golpe para Airbus (AP)

Francia

La catástrofe aérea ocurrida hoy en el sudeste de Francia es un nuevo golpe para Airbus, que acaba de vivir otro accidente hace apenas unas semanas. El aparato siniestrado de la aerolínea Germanwings, un A320, es uno de los más vendidos en el sector de trayectos medios.

En la central del fabricante de aviones en Toulouse se constituyó de inmediato un comité de crisis. Airbus se centra en estos casos sobre todo en tratar de aclarar la situación, señaló el portavoz Stefan Schaffrath. Pero incluso en Toulouse las informaciones eran al principio escasas.

La caída del A320 de Germanwings es la tercera catástrofe en pocas semanas: en diciembre de 2014 se estrelló en el mar de Java un Airbus A320-200 de Air Asia cuando volaba desde Indonesia a Singapur. No hubo supervivientes entre las 162 personas que iban a bordo.

También los dos helicópteros siniestrados en Argentina a principios de marzo habían sido fabricados por el grupo Airbus. En el choque en el aire mientras se rodaba un reality show murieron los dos pilotos argentinos y ocho franceses, entre ellos tres destacados deportistas de élite.

En todos los casos en que están involucrados sus aparatos, Airbus envía expertos a analizar los hechos. El objetivo es apoyar a los investigadores locales y también recabar datos que puedan servir para mejorar las medidas de seguridad.

La serie de los A320, aviones para recorridos de media distancia, se fabrican desde los años 80 y están entre los más vendidos del mundo: hay más de 8.000 actualmente en servicio en todo el planeta.

El accidente de hoy es especialmente extraño para los expertos, ya que se produjo "en la fase del vuelo en la que estadísticamente es menos probable", señaló Jan-Arwed Richter, de la oficina alemana de investigación de accidentes aéreos Jacdec. La gran mayoría de los siniestros ocurre en el momento del despegue o el aterrizaje. A causa de ello, el caso es "enigmático".

El avión de Germanwings, que tenía 24 años, alcanzó su altura de vuelo establecida de 38.000 pies o unos 11.600 metros, pero apenas un minuto después cayó en picado durante ocho minutos hasta estrellarse contra un macizo montañoso en territorio francés, explicó en conferencia de prensa el director ejecutivo de aerolínea de bajo coste alemana, Thomas Winkelmann. El avión desapareció de los radares con sus 144 pasajeros, dos pilotos y cuatro tripulantes.

Es posible que las causas exactas del accidente no se conozcan hasta dentro de algunas semanas, según dijo a la agencia especializada en economía dpa-AFX el experto Thomas Saquer, de la consultora Frost & Sullivan.

Saquer cree que es poco probable que haya habido un fallo en el mantenimiento del avión de Germanwings, una de las filiales de bajo coste de Lufthansa. Esta aerolínea "no hace ninguna distinción entre los vuelos de la matriz y de sus filiales", destacó. El accidente podría ser el peor sufrido por la compañía alemana, la mayor aerolínea de Europa.

Sin embargo, en el índice de seguridad de Jacdec, Germanwings está claramente por detrás de su matriz, con un índice de 0,109 frente al 0,016 de Lufthansa. También la línea de bajo coste Ryanair y la rusa Aeroflot tienen mejores índices que Germanwings. Aunque Richter, fundador de Jacdeq, reconoce que los incidentes registrados para establecer estas cifras no siempre son responsabilidad de la aerolínea afectada.

En el accidente de un Airbus A330 de Air France en 2009 frente a las costas de Brasil, la investigación reveló que los tubos Pitot que indican la velocidad en el exterior de la aeronave se habían congelado y no funcionaban bien. El avión comenzó a ir demasiado lento y cayó desde una altura de 11.000 metros.

El congelamiento de estos tubos también causó problemas a Lutfhansa. Un avión comenzó a perder altura de repente en noviembre de 2014. Los pilotos tuvieron que apagar la computadora de a bordo para poder volver a controlar el avión, en el que viajaban 109 pasajeros. La aerolínea cambió a raíz de ello los sensores de todos sus aparatos de la familia A320.

A diferencia de lo que pasa con los modelos de la estadounidense Boeing, en los de Airbus la electrónica tiene un papel más preponderante durante el vuelo. La computadora de a bordo puede impedir que los pilotos pongan el aparato en una situación difícil. Pero para eso necesita contar con los datos correctos. Los tubos Pitot llevan calefacción para que no se congelen.