Los abuelos, nuevo sostén ante el interminable paro

Se hacen cargo de los nietos, han convertido sus pequeños departamentos en refugio y su menguante pensión en el único sostén, que comparten con sus hijos desempleados.
En territorio español hay 5.1 millones de personas sin trabajo.
En territorio español hay 5.1 millones de personas sin trabajo. (Andrea Comas/Reuters)

Madrid

La interminable crisis económica que vive España ha convertido a los abuelos en un pilar fundamental de las familias por la falta de trabajo de los adultos jóvenes. Son, además, quienes cuidan de los nietos y, en el mayor de los casos, echan mano de sus ahorros, pensiones y hasta casas para dar alojo a sus hijos y a sus descendientes.

En España, según el Instituto Nacional de Estadística, hay 5.1 millones de personas sin trabajo y casi un millón y medio de familias con todos sus integrantes en edad para laborar sin empleo. Por eso, no es raro ver que en departamentos de 70 u 80 metros cuadrados vivan abuelos, hijos y nietos.

"La importancia que su función representa se ha visto especialmente durante la época de crisis en la que muchas familias han tenido que apoyarse en sus abuelos no solo anímica y emocionalmente, sino también desde el punto de vista económico", expresa la presidenta de TheFamilyWatch, María José Olesti.

José tiene 72 años, es pensionista y con sus 700 euros que recibe mensualmente da comida y vestido a toda su familia: su esposa Susana, su hija Nagore, su yerno Juan y dos nietos (Martín y Alicia). Todos viven en un departamento (como hacen 80 por ciento de los españoles) de 70 metros cuadrados en el barrio madrileño de Moratalaz.

"Mi hija trabajaba de dependienta en una panadería y se quedó sin trabajo desde hace cuatro años, casi al mismo tiempo que su marido. No pudieron pagar la hipoteca y tuvieron que devolver el piso (departamento) al banco. Se quedaron endeudados y había que echarles una mano. Todos vivimos aquí y nos ayudamos con algunas chapuzas (trabajillos) que hace Juan", cuenta José.

Acepta que los 700 euros no alcanzan para mucho pero "vamos pasándola, nunca falta pan y tomate. Este es un barrio de currantes (chambeadores) y nos ayudamos como podemos. El problema de las hipotecas es que estás pagando 30 años y nunca se sabe lo que pueda pasar. Pero a mi hija le ha pasado lo que a casi todos los españoles", añade.

El fundador de Mensajeros de la Paz, el sacerdote Ángel García Rodríguez, subrayó también la contribución que han realizado y realizan los abuelos para muchas familias.

"A pesar de los pocos ingresos de los mayores y de las pensiones pequeñas, tantas veces insuficientes, hoy gracias a los abuelos muchas familias en España pueden llegar a fin de mes, pagar hipotecas o permitirse que los jóvenes puedan seguir estudiando. Hoy hay muchos abuelos que han vuelto a acoger a sus hijos y sus familias, ofreciéndoles apoyo, techo y mesa. Y lo hacen renunciando a pequeños caprichos, aportando sus ahorrillos de toda una vida de trabajo, o quitándose el pan de la boca si hace falta".

El presidente de la Asociación de Abuelos de España, Francisco Muñoz, explica que, por ejemplo, en algunas provincias de España las residencias de mayores "se están quedando vacías" debido a que muchas familias en paro deciden "acoger al abuelo en casa" para dejar de pagar la residencia y disponer de su pensión para salir adelante.

Además, subraya la existencia de un fenómeno que Muñoz denomina "síndrome de la abuela esclava" y que se da (más entre las abuelas que entre los abuelos) en aquellos casos en que la abuela se hace cargo de cada vez más tareas: llevar y recoger a los niños del colegio, hacer la comida, etc.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) dio a conocer un informe de la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación de Europa (SHARE, 2006), que indica que uno de cada cuatro abuelos españoles dedica siete horas al día al cuidado de sus nietos, "lo que supone, en muchas ocasiones, más tiempo del que les dedican los padres a sus hijos".

Rosa, de 70 años, prefiere que no se conozcan sus apellidos "por no complicar más las cosas". Con su pensión de mil 200 euros y la de su marido "mileurista" mantiene a toda su familia. "Dicen que los abuelos somos el colchón en tiempos de crisis, así que nosotros seríamos la colchoneta porque estamos tan desgastados que ya no damos a más", cuenta.

Josefina tiene una hija, separada y con un pequeño de cuatro años, y un hijo que ya la hizo abuela hace seis y que en unos meses volverá a darle otro nieto. No saben con exactitud cuándo llegará el nuevo miembro de la familia, ya que su nuera padece cáncer de útero y desconocen cómo habrá podido influir en el feto la quimioterapia.

Los dos hijos de esta vecina de Carabanchel están en paro y con una hipoteca a cuestas. No viven con ella, pero tanto Josefina como su marido son los que luchan día a día para sacar la familia adelante. "Para mí está siendo un verdadero drama. Nos hemos pasado toda la vida trabajando y ahora no tenemos nada, casi ni lo justo para salir adelante", explica la pensionista, que llega a fin de mes "haciendo muchos numeritos.

"Nos tenemos que privar de muchas cosas para poder ayudar a nuestros hijos", confiesa. Su única preocupación, como la de miles de abuelos: que los suyos salgan adelante.