Wall Street, Londres y los 'Panama papers'

Ni empresas ni figuras relevantes de EU aparecen en la lista de quienes se beneficiaron de este mecanismo.
Florida (imagen) y Delaware son parte del “archipiélago” para los depósitos bancarios en EU.
Florida (imagen) y Delaware son parte del “archipiélago” para los depósitos bancarios en EU. (Joe Raedle/AFP)

Buenos Aires

En 2010 y 2011 la divulgación de los cables del Departamento de Estado de Estados Unidos, coordinada por WikiLeaks en un trabajo conjunto con diversos medios de distintos países, permitió a las sociedades hacerse una idea del grado de descomposición de los poderes públicos y de la sistemática intervención de Washington en los asuntos internos de otros países. Dos años más tarde, las revelaciones de Edward Snowden mostraron la faceta del gobierno estadunidense como espía del mundo; ahora, los Panama Papers, una filtración de 11.5 millones de registros de la firma consultora Mossack-Fonseca con sede en Panamá, muestra la manera en que políticos, potentados, personalidades públicas y delincuentes del mundo esconden sus riquezas y lavan sus capitales, sea para escamotearlos a la acción de la justicia, eludir al fisco, disimular conflictos de intereses o encubrir patrimonios impresentables.

A diferencia de lo ocurrido con WikiLeaks, Julian Assange y Edward Snowden, en este caso resulta más complejo entender quién o quiénes y con qué objetivos filtraron la mayor cantidad de documentos de la historia a través del diario alemán Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, particularmente si se tiene en cuenta que esa información pone en el banquillo a más de 140 líderes mundiales y a miles de empresas por delitos fiscales y manejo ilícito de capitales.

Pero hay una sorpresa aún más grande: en la investigación prácticamente no aparece ninguna empresa estadunidense, ningún político, ninguna celebridad de esa nacionalidad. ¿Será que los Panama Papers tienen un trasfondo absolutamente político y con una estrategia claramente preconcebida?

No solo se desconoce quién entregó los documentos al periódico alemán, sino que éstos, por casualidad o no, apuntan a grupos con los que EU tiene intereses directos, sean como adversarios o aliados carentes de disciplina.

En los Panama Papers aparece el mandatario ruso Vladímir Putin, quien días atrás había denunciado que se preparaba un ataque mediático en su contra. Otro blanco de las revelaciones fue el primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, quien en 2013 ganó las elecciones con un discurso basado en negarse a pagar a los acreedores extranjeros los depósitos perdidos por los bancos. Y precisamente fue Islandia el único país que tomó decisiones heterodoxas respecto de la deuda y decidió encarcelar a los directivos de bancos vinculados a la crisis de 2008.

Los Panama Papers vinculan al presidente chino, Xi Jinping, con la creación de empresas pantalla en paraísos fiscales. Lo mismo ocurre con el padre del premier británico, David Cameron, con acciones de blindaje de capitales mediante el uso de empresas offshore en paraísos fiscales.

Según el británico Nicholas Shaxson, autor de Las islas del tesoro. Los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo, el principal santuario extraterritorial del mundo no es Panamá sino Londres.

La City de Londres es top one: convertida en paraíso fiscal hace más de medio siglo, junto a sus satélites (desde Guernsey y Jersey hasta Hong Kong) han acaparado más de la mitad de los depósitos bancarios mundiales. El otro filón se encuentra en Wall Street, una república independiente de EU para efectos fiscales desde la revolución ultraliberal de Ronald Reagan.

Todos ellos captan negocios para Londres, como otros lo hacen para Nueva York, pues la situación no es diferente en EU, que se apoya en el exterior sobre todo en Panamá y las Islas Marshall, y en el interior en un nutrido "archipiélago" de estados, con Delaware y Florida, que encabezan los paraísos estadunidenses.

Pese a lo disímil, plural y variado de la lista, es llamativo que entre las 200 mil empresas fantasmas no aparezca una sola creada en Delaware o Florida.

Está claro que los Panama Papers no serán ni las primeras ni las últimas filtraciones sobre la corrupción en las diferentes esferas del poder global, pero tampoco hay que pecar de ingenuos; es preciso dudar respecto de las intenciones de EU sobre las sucesivas revelaciones.

Así, no habría por qué descartar que las denuncias sean parte de una jugada mayor para hacer de la política y de la prensa una continuación de la guerra a favor de Estados Unidos.